El cansancio y el sueño tras la noche prácticamente en vela a bordo del famoso tren Bucarest-Chisinau no nos impedían mantener la expectación por descubrir la capital menos visitada de Europa. La solitaria estación de tren de Chisinau daba la bienvenida a uno de los pocos convoyes que recibe en todo el día. Una soledad que no impidió que al bajar del soviético tren nos encontrásemos con un grupo de españolas que también se aventuraron a aquella aventura sobre raíles en dirección a esta desconocida ciudad.
La larga y moderna marquesina estropeaba la visión del bonito edificio de la estación. Pese a ello, la foto ante el gran arco de bienvenida y acceso al vestíbulo era obligatoria. Reventados tras el viaje de 14 horas, recargábamos las pilas como podíamos para visitar Chisinau.

Son las 8:30 de la mañana. A la salida de la estación nos espera el bulevar Yuri Gagarin, una avenida con un aspecto plenamente soviético donde varios grupos de personas desplegaban por el suelo bártulos de todo tipo en una suerte de mercadillo ambulante con el que sacarse algún dinero. Moldavia tiene un salario mínimo en 2026 de 6.300 leus moldavos (319 euros) y un salario medio de en torno a los 16.000 leus (800 euros).
Nuestro primer y único objetivo a esta hora es sentarnos a desayunar un buen café y alguna pieza de bollería. De ahí al hostel, a ver si nos dan una habitación y una ducha para activarnos.
En este post descubrirás...
- 1 Breve historia de Chisinau
- 2 Qué ver en Chisinau
- 2.1 Bulevar de San Esteban el Grande (Bulevardul Ștefan cel Mare și Sfânt)
- 2.2 Arco del Triunfo
- 2.3 Catedral de la Natividad
- 2.4 Parque Valea Morilor
- 2.5 Parlamento de Moldavia y Palacio de la Presidencia de la República
- 2.6 Mercado Central (Piata Centrala)
- 2.7 Mosaicos soviéticos
- 2.8 Plaza de las Naciones Unidas y Hotel Nacional
- 2.9 Museo Nacional de Historia
- 3 De Chisinau a Transnistria
- 4 Consejos de viaje
Breve historia de Chisinau
Chisinau es hoy el corazón de un área metropolitana de más de 700.000 habitantes, lo que viene siendo casi la tercera parte de la población total de Moldavia. Pero no sería hasta finales del XIX cuando la ciudad despegó demográficamente en el seno de la antigua Besarabia, provincia del entonces Imperio Ruso.
Sería en aquella época cuando en Chisinau se estableció una gran comunidad judía, de más del 40% de la población de la ciudad, lo que provocaría una gran ola de antisemitismo que desembocaría en el que se conoce como Pogromo de Chisinau, una serie de actos violentos contra los judíos de varios días de duración.
Tras unos años formando parte de Rumanía en el período de entreguerras, Chisinau fue destruida casi por completo durante la Segunda Guerra Mundial. Primero, merced de un terremoto de escala 7,3 en 1940; después, en las diferentes contiendas durante el conflicto.

Con la victoria aliada en la guerra, se constituyó la República Socialista Soviética de Moldavia como parte de la Unión Soviética, siendo Chisinau su capital. Este nuevo estatus daría pie a la reconstrucción de la ciudad y un posterior desarrollo entre los años 50 y 70, con la construcción de los clásicos bloques residenciales soviéticos que conformarían la fisionomía actual de la capital de una Moldavia que ganaría su independencia en 1991.
San Esteban el Grande
No podemos pasar por la historia sin mencionar al principal héroe nacional de Moldavia, presente en algunos lugares de interés de Chisinau. Esteban El Grande estuvo al frente del Principado de Moldavia entre 1457 y 1504 (aupado por su primo Vlad el Empalador, aka Drácula), periodo de prosperidad en el que supo contener al Imperio Otomano. Se le reconoce un gran mérito militar, con un supuesto balance de 34 victorias militares frente a solo dos derrotas. En 1475 fue capaz de derrotar a 120.000 turcos en la batalla de Vaslui, una de sus más famosas hazañas.
Los éxitos en el campo de batalla tuvieron su posterior representación en forma de iglesias y monasterios que construía a lo largo del territorio tras cada contienda, dando a Moldavia años de florecimiento económico y cultural.
Canonizado en 1992 por la iglesia ortodoxa, hoy San Esteban El Grande representa la soberanía y la identidad tanto para rumanos y moldavos, y es por eso que le podemos encontrar en los billetes del leu moldavo o en una gran estatua y dando nombre a la principal avenida de Chisinau.
Qué ver en Chisinau
No esperes una ciudad monumental ni atractiva para el turista tradicional. Aquí no venimos a eso. Pero sí a explorar uno de los países menos visitados y que menos interés genera de Europa. Estos factores, junto con su ubicación, su cercanía a Rumanía y a Ucrania, o la motivación de dar el salto hasta Transnistria desde aquí, eran razones más que suficientes para pasar un par de días en la capital moldava. Todo con el aderezo de probar alguno de los afamados vinos moldavos, sentir esa siempre particularmente atractiva herencia soviética, o descubrir el día a día de sus ciudadanos.

Bulevar de San Esteban el Grande (Bulevardul Ștefan cel Mare și Sfânt)
Te garantizo que pasarás por esta avenida en tu visita a Chisinau. El bulevar de San Esteban el Grande es el principal eje que atraviesa el centro de la capital y en donde se encuentran las principales instituciones y lugares de interés de la ciudad. Sus orígenes se remontan al siglo XIX, mide casi cuatro kilómetros de longitud y recibió numerosos nombres a lo largo de su historia, siendo el más longevo el de Lenin en tiempos de la URSS.
Completada a principios del siglo XX, la calle sufrió severos daños durante la Segunda Guerra Mundial, por lo que fue reconstruida posteriormente conservando en algunos edificios su estilo original previo a la guerra.

En el bulevar verás edificios como la sede del Gobierno moldavo, el Parlamento, la Presidencia de la República, el ayuntamiento, el Museo Nacional de Arte, el Teatro Nacional Mihai Eminescu, el Teatro de Ópera y Ballet, algunos ministerios o el Hotel Nacional.
Como punto central del bulevar encontrarás el parque de la Catedral, con la Catedral de la Natividad y el Arco del Triunfo en el centro, justo frente a la sede del Gobierno.
Arco del Triunfo
El Arco del Triunfo es el monumento más conocido de Chisinau. Construido entre 1840 y 1841 en piedra caliza, estilo neoclásico y una característica planta cuadrada, fue erigido para celebrar la victoria del ejército imperial ruso en la guerra ruso-turca de 1828-1829. Destaca su gran reloj y la campana de 6,4 toneladas instalada en el interior con el metal fundido de los cañones turcos capturados en la guerra.

Catedral de la Natividad
Junto al arco, el otro gran icono del parque es la Catedral de la Natividad, el principal templo de la Iglesia Ortodoxa Rusa en Moldavia. Se construyó bajo el diseño del arquitecto Abraham Melnikov, entre 1830 y 1836 en el período en el que Besarabia, la antigua Moldavia, pertenecía al Imperio Ruso.
De estilo neoclásico y coronada con una gran cúpula, sufrió los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Frente a la fachada principal se levanta el campanario, reconstruido en 1998.

Parque Valea Morilor
Entre la gran maraña de calles cuadriculadas del centro de Chisinau destaca una gran mancha verde con un lago. Se trata del parque Valea Morilor, el principal espacio verde de la ciudad con más de 110 hectáreas de extensión. Fue diseñado a propuesta de nada menos que Leónidas Brezhnev en 1950.
El parque es un remanso de paz con numerosas posibilidades. Pistas deportivas, una playa, un teatro al aire libre, senderos, terrazas, un pequeño parque de atracciones… También destaca su escalera en cascada que sirve de entrada desde el centro de Chisinau.

Si das la vuelta al lago, en el lado sur cerca de la playa encontrarás la única estatua de Lenin que sobrevive en Chisinau, flanqueado, por cierto, por Marx y Engels. Originalmente estaba ubicada delante del edificio del Gobierno, pero en 1991 se trasladó hasta el parque mientras las demás fueron suprimidas.

Figura del Principito
Son muchas las atracciones que tiene el parque pero hay una que no tiene parangón por su particularidad. Aquí se esconde una figura en miniatura del Principito. De apenas 11 centímetros de alto, los propios moldavos lo consideran el monumento más pequeño del país. Y es que, aprovechando las pequeñas esferas que coronan cada tramo de la barandilla del lago, la número 23 se convirtió en el mismísimo asteroide B-612 de nuestro entrañable personaje. La idea fue de un artista local, Igor Udușlivîi, y hoy es uno de los secretos más buscados de Chisinau.

Parlamento de Moldavia y Palacio de la Presidencia de la República
El camino de vuelta desde el parque hacia el centro atraviesa un bonito y apacible barrio de casas bajas donde se encuentran varias embajadas internacionales. Un poco más adelante, ya de nuevo en el bulevar de San Esteban el Grande, descubrimos el impresionante edificio del Parlamento moldavo, antigua sede del comité central del Partido Comunista moldavo en tiempos de la URSS. Esta mole de hormigón con granito rosa y mármol es una prueba más de la arquitectura soviética de la ciudad.
Llama la atención su forma curva para parecerse a un libro abierto. Es obra de los arquitectos Alexandru Cerdanțev y Grigore Bosenco.

Frente a él, la sede de la Presidencia de la República, una imponente mole de hormigón y vidrio tintado. Construido entre 1984 y 1987, fue diseñado por los arquitectos Iuri Tumanian, A. Zalțman y V. Iavorski para ser la sede del Soviet Supremo de la República Socialista Soviética de Moldavia.
Mercado Central (Piata Centrala)
Otro indispensable de Chisinau es su mercado central. Con aires de bazar caótico, ruidoso, pero también vibrante, es un excelente lugar para meternos un poco más en la vida local de los moldavos y comprar algún producto. Hay desde alimentación hasta útiles para el hogar y otras visicitudes. También cuenta con algunas pequeñas cantinas donde comer y beber resulta muy barato. Merece la pena explorarlo en una mañana.
El mercado se encuentra siguiendo el bulevar hasta alcanzar la manzana entre las calles Armenească y Tighina, al sureste del Arco del Triunfo.


Mosaicos soviéticos
Justo al lado del mercado tendrás una excelente oportunidad para ver varios mosaicos soviéticos. Por un lado, en el edificio de la compañía de telecomunicaciones (Moldtelecom) de la calle Tighina verás un buen ejemplar con representaciones del transporte y las comunicaciones.

Y un poco más abajo, dentro de la estación de autobuses en la sala de espera, encontrarás el mosaico «La ciudad florece y se construye», realizado en 1974 por el artista Mikhail Burya y en el que se representan escenas de desarrollo urbano y obreros.

Plaza de las Naciones Unidas y Hotel Nacional
Volviendo al bulevar, seguimos hacia el este hasta la plaza de las Naciones Unidas, una gran explanada que sirve de entrada al centro de la ciudad y que constituye uno de los conjuntos arquitectónicos de estilo soviético más claros de Chisinau. Llama la atención por el imponente Hotel National, hoy abandonado, y cuya fachada principal está pintada con los colores de Moldavia.

Inaugurado en 1978, fue hogar de dignatarios extranjeros durante su visita a Moldavia hasta que comenzó su declive con la caída de la URSS y posteriores operaciones fallidas para recuperarlo. Hoy continúa abandonado.
Frente a él, en el centro de la plaza, el Monumento a los Combatientes por el Poder de los Soviets, una gran columna erigida para conmemorar la liberación de la ciudad de manos nazis.
Y para culminar el conjunto, al otro lado de la plaza, el Hotel Chisinau. En funcionamiento desde 1959, pertenece a la arquitectura soviética de posguerra y mantiene su aire retro conservando en el interior decoración y mobiliario originales. Toda una oportunidad para quien quiera alojarse y vivir una experiencia nostálgica.

Museo Nacional de Historia
Para culminar nuestra visita a Chisinau, nos adentramos en el Museo Nacional de Historia, una de las principales instituciones culturales moldavas que acumula en su interior una colección de casi 350.000 piezas que van desde secciones de arqueología hasta épocas contemporáneas como la Segunda Guerra Mundial o la Moldavia soviética.
Si te acercas hasta allí te recibirá una loba capitolina en la entrada, un recuerdo del pasado romano de estas tierras con la leyenda «De la Roma venia, din Dacia Traiana» («De Roma venimos, de la Dacia de Trajano»).

Algunas de las piezas imprescindibles del Museo de Historia son:
- el Tesoro de Largura (s. IV-III a.C.): un conjunto de joyas dacias previas a la conquista romana.
- cerámicas de la cultura Cucuteni-Tripolie: piezas de esta cultura neolítica de más de 3.000 años antes de Cristo.
- el diorama de la Operación Iasi-Chisinau: una monumental pieza sobre esta batalla de 1944 que ocupa una sala entera.
- piezas de la resistencia de la época soviética: objetos personales de moldavos deportados a Siberia en época de Stalin, como cartas escritas en corteza de árboles, diarios o ropa desgastada.
De Chisinau a Transnistria
Uno de los motivos de viajar hasta Chisinau era dar el salto hasta Transnistria, ese pequeño territorio autodeterminado de Moldavia apoyado por Rusia, nostálgico soviético y aislado del mundo en un limbo que ya dura más de 30 años, ya que ningún estado les reconoce oficialmente. Desde la estación de autobuses de Chisinau puedes coger una de las múltiples marshrutkas que se dirigen a Tiráspol, la capital transnistria. Si quieres saber más detalles y consejos para llegar hasta allí, te lo cuento todo en Transnistria, visita al país que no existe en los mapas.

Consejos de viaje
Dónde comer en Chisinau
Como país hermano, y casi gemelo, la gastronomia moldava es muy parecida a la rumana. La presencia de la carne, las verduras y las harinas es una constante. También es importante el vino, ya que estamos ante uno de los principales países productores de vino del mundo.
Algunos de los platos más conocidos de la gastronomía moldava son:
- mamaliga: típico de Rumanía también y similar a la polenta, el mamaliga es una masa de harina de maíz cocida en agua que suele ir acompañada de queso y crema agria. Un plato humilde saciante y reconfortante, como si fuese un sustituto del pan.
- placinte: esta especie de empanada o pastel, tradicional también en Rumanía o Ucrania, viene rellena de queso fresco, verduras o yogur. Un plato tradicional y popular.
- sarmale: si haș estado en Georgia, te recordará a la tolma. Son hojas de col rellenas de carne, arroz y verduras. Se acompañan de mamaliga.
- mici: salchichas de cordero a la brasa con especias.
No es difícil comer en el centro de Chisinau. Nosotros lo hicimos en el restaurante La Placinte, una cadena de restaurantes de comida moldava, modernos, limpios y a buen precio. Encontrarás varios en el centro de Chisinau, ideales para probar alguno de estos platos.
Vinos y bodegas
Como decíamos, Moldavia cuenta con una industria vinícola muy importante, siendo el 11º mayor productor de vino de Europa. De hecho cuenta con la bodega subterránea más grande del mundo, Milestii Mici, que aúna más de 1,5 millones de botellas en sus 200 kilómetros de túneles. Le sigue muy de cerca la bodega Cricova, con otro millón y pico de botellas en 120 kilómetros de galerías. En definitiva, dos colosos, dos bodegas masivas en el país menos visitado de Europa.
Lamentablemente en este primer viaje a Moldavia nos quedamos sin visitar alguna de estas bodegas. Para sorpresa nuestra, no quedaban entradas en ninguna de las dos para bastantes semanas, así que nos conformamos con probar algunos vinos en la vinoteca Carpe Diem de Chisinau, un buen lugar para degustar los famosos caldos moldavos.
Moneda
Lo primero, Moldavia es un país barato para los españoles, de los más económicos de Europa. Puedes tomar decisiones de compra sin pensártelo mucho. Lo que no quiere decir que haya ciertos productos un tanto caros para el nivel de renta del país. Recuerdo que una copa de vino moldavo tenía un precio similar o un poco superior a España. Y por aquí pasan muy pocos visitantes, por lo que no podemos refugiarnos en la excusa de caer en sitios turísticos.
La moneda de Moldavia es el leu moldavo (MDL). Cada leu se divide en 100 banes. En la actualidad hay en circulación monedas y billetes. Las equivalencias con el euro son aproximadamente:
- 1 euro = 20 leus
- 1 leu = 0,05 euros
- 100 leus = 4,94 euros

El salario medio en Moldavia ronda los 16.000 leus al mes (800 euros), mientras que el salario mínimo está en 6.300 leus (319 euros).
En general, en Chisinau es fácil pagar con tarjeta en la mayoría de lugares, aunque debes tener siempre efectivo para determinados servicios como mercados o marshrutkas. Igualmente, se ven suficientes cajeros automáticos y casas de cambio por toda la ciudad. Prevé tener más dinero efectivo si sales de la capital.
Si vas a Transnistria, recuerda que el leu no es válido allí y las tarjetas no funcionan, por lo que tendrás que cambiar moneda (leus, euros o dólares) al rublo transnistrio nada más llegar.
Seguro de viaje en Moldavia
Moldavia no forma parte de la Unión Europea por lo que la tarjeta sanitaria europea no es válida allí. Es altamente recomendable viajar con seguro de viaje privado que cubra gastos médicos y de repatriación, ya que el sistema sanitario de Moldavia es todavía deficiente.
En mi caso, yo lo hago con Intermundial, que ofrece un seguro de viajes con las coberturas más amplias y con mayor cuantía.
No dejes de consultar las recomendaciones de viaje del Ministerio de Asuntos Exteriores y de inscribirte en el registro de viajeros.

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