Como cada año tocaba juntarse con los compañeros de Galicia Travel Bloggers en nuestra xuntanza anual y esta vez lo hacíamos en una zona sacudida por la despoblación, el olvido y los incendios del verano de 2025. O Barco de Valdeorras, al este de la provincia de Ourense, era nuestra localidad de encuentro para lo que bautizaríamos como Ecofinde, una reivindicación del slow travel, las zonas olvidadas y la naturaleza.
Y para poner la guinda al pastel, se me ocurrió que la mejor manera de viajar a este ecofinde era hacerlo en cero emisiones, con un coche eléctrico. Vivo en Madrid y nos vamos a Valdeorras, una distancia de 450 kilómetros con las que afrontar este pequeño reto al volante en lo que sería mi primer viaje largo en un coche 100% eléctrico.
Mi intención no es otra que demostrar que se puede viajar con total normalidad con uno de estos coches y desmentir mitos, bulos y falsas creencias que tiene la gente. Lo primero para poder opinar de algo es probarlo y vivirlo, así que en esas estamos. Cuñadeces fuera.
En este post descubrirás...
El coche: Renault Scenic E-Tech eléctrico
Antes de nada, para un viaje medio-largo descartamos hablar de coches eléctricos pequeños, cuya filosofía no es otra que hacer desplazamientos urbanos o suburbanos o ser el segundo coche de una familia.
Mi arma para esta prueba es un coche eléctrico familiar, de precio razonable, de una marca europea no de lujo y con una de las mayores autonomías que encontramos actualmente. Es el Renault Scenic, un nombre mítico que ahora solo existe en versión 100% eléctrica y que fue elegido nada menos que Coche del Año en Europa en 2024.
El Scenic es una joyita. Tiene autonomía, diseño, un interior sorprendente y un exterior con toques más arriesgados que le dan un carácter incluso deportivo. Y con 220 CV, no se puede pedir más. Esta vez viajo solo, pero una familia aquí lo haría muy cómodamente.
La autonomía
El Renault Scenic E-Tech tiene una autonomía homologada de 625 kilómetros bajo el estándar WLTP, que es el sistema bajo el que se homologa este dato en los coches eléctricos. Dos años después de su lanzamiento, sigue siendo una de las autonomías más altas que hay en el mercado.
Pero esa autonomía WLTP no es la autonomía real que nos encontraremos una vez circulando y con la que tendremos que lidiar en nuestro viaje hasta Valdeorras. La velocidad, el aire acondicionado o nuestra forma de conducir juegan un papel clave que hará que la autonomía vaya variando a la baja. Veremos también qué temperatura exterior tenemos durante el viaje, ya que afecta al rendimiento de la batería, y si nos obliga a poner la climatización.

La forma de conducir también es importante. En mi caso, tengo un coche híbrido, por lo que estoy acostumbrado a conducir de manera eficiente y utilizar los niveles de retención en la regeneración de frenada, muy importante para recuperar algo de energía.
Descubriremos qué autonomía real nos concede en un viaje largo cuyo recorrido será por autovía en un 90%.
Los modos de conducción
El Scenic tiene cuatro modos de conducción que permiten variar diferentes reglajes sobre la respuesta del motor, la dirección, la amortiguación o la gestión de la climatización. Son los modos Confort (el más equilibrado), Eco, Sport y personalizado.
En principio optaré por usar el modo Eco ya que me parece suficiente para las condiciones de este viaje. No voy a requerir aceleraciones, ni una climatización fuerte, y además viajo yo solo y ligero de carga. Este modo limita la velocidad máxima a 115 km/h.
El destino
¡Nos vamos a O Barco de Valdeorras! Desde Madrid, unos 450 kilómetros de viaje por la A-6 hasta poco después de Ponferrada, donde se continúa por la Nacional 120 para entrar en Galicia siguiendo el curso del río Sil hasta alcanzar O Barco.
Valdeorras es una comarca en el extremo oriental de la provincia de Ourense, límitrofe con El Bierzo. Una zona de viñedos y pizarra donde el Sil es el protagonista indiscutible. Quizás conozcas la Denominación de Origen Valdeorras, unas de las DO históricas de Galicia, en la que se producen excelentes vinos blancos y tintos.
Los travel bloggers gallegos hemos quedado en el Hotel Pazo do Castro, un espectacular hotel monumento del siglo XVII donde nos alojaremos y celebraremos diferentes actividades de la asociación.
Es importante señalar que delante del hotel hay cuatro puntos de recarga de coches eléctricos, perfecto para cargar en destino a una tarifa más reducida. Mi plan sin emisiones encaja.
En nuestro ecofinde hicimos alguna actividad más. Entre comidas y cenas en diferentes restaurantes de la zona, visitamos el centro de interpretación del Parque Natural Serra Enciña da Lastra, una joya de espacio natural tremendamente desconocido y que debemos potenciar. Y, cómo no, Valdeorras es vino, así que no podía faltar conocer alguna de sus bodegas, en este caso la Bodega Roandi, una bodega familiar que cuenta con más de 25 hectáreas de viñedos y diferentes variedades, desde las habituales mencía o godello, hasta otras menos comunes como sousón o albarello.
Planificar un viaje en coche eléctrico: ¿mito o realidad?
Vamos con el primero de los mitos: «tienes que hacer un máster para planificar un viaje en coche eléctrico». No niego que como cualquier cosa nueva haya un poco de curva de aprendizaje al principio. Pero nada extraordinario que te vaya a dejar tirado. Y veremos por qué.
Planificando en el propio coche
Lo primero, el coche está preparado para mostrarte información en todo momento. Una cosa que me encanta del Scenic es su sistema openR link desarrollado con Android Automotive. Tener el propio Google Maps en pantalla con información en directo sobre los puntos de recarga es un verdadero puntazo.
Pero lo mejor es cuando pones el viaje en el sistema. Automáticamente va a mostrarte donde parar, el tiempo de dicha parada y con cuánta batería vas a llegar allí. Esto, lógicamente, dependiendo de la batería al salir y de nuestro consumo en viaje, así que vamos a conducir de manera eficiente.

Si la parada no nos convence porque preferimos otro operador de recarga, el propio Google Maps tiene una opción para buscar puntos de carga alternativos en nuestra ruta siempre teniendo en cuenta la autonomía actual. Esto es muy útil cuando queremos buscar otro operador por precio, velocidad de carga o la existencia de determinados servicios (por ejemplo si hay cafetería o restaurante).
Y sí, hay muchísimos puntos de recarga, es muy difícil quedarse tirado. Hay que desterrar ya la famosa ansiedad de autonomía. Además, a diferencia de un coche de combustión en el que cuando entra la reserva deja de indicar la autonomía, uno eléctrico es mucho más preciso. Podríamos apurar al máximo en caso de necesidad, ya que si dice que quedan 5 kilómetros de autonomía es porque realmente es así.
Aplicaciones
Además del openR link del Scenic, hay numerosas apps para móvil que nos ayudan a planificar viajes en eléctrico, paradas y precios de recarga. Si bien la más famosa y extendida podría ser Electromaps, me ha sorprendido gratamente Reve, una aplicación gratuita del Gobierno que muestra todos los puntos de carga en directo y que cuenta con un útil planificador de viaje. A veces se hacen las cosas bien desde lo público.
Reve tiene varios filtros que te permiten simular muy fielmente tu recorrido si indicas la capacidad de la batería, el % de carga en el momento de la salida, el % con el que quieres llegar, el consumo del coche y la velocidad de carga que admite.

Con los filtros bien elegidos en función del estado de nuestro coche y suponiendo que salimos con el 100% de batería, le damos a «calcular tu ruta». Nos recomienda una brevísima parada de un minuto en un cargador rápido de Zunder (de 150 kW) suficiente para subir la batería del 47% al 52% y así poder llegar a O Barco con un 5%, que es el mínimo de batería que le habíamos indicado a la herramienta con el que queríamos llegar al destino:

Esta simulación la hice previamente en casa por tener una idea estimada del viaje. Es decir, con el Scenic cargado al 100% y a un consumo de 20 kWh/100 km, nos quedaríamos a las puertas de hacer los 450 kilómetros de recorrido sin parar. Vamos a ver si esta simulación se aproxima al viaje real.
El mito de las paradas
Uno de los argumentos en contra el coche eléctrico es al intentar comparar la autonomía frente a uno de combustión. Claro que gana un depósito lleno de gasolina pero esa no es la cuestión. Nadie cuerdo va a hacer los 1.000 kilómetros del depósito sin parar.
«¡Haces 400 km y ya tienes que parar a cargar!» Así es, pero también tendré que parar para estirar las piernas, ir al baño e incluso comer algo, ¿no? Pues mientras lo hago, enchufo el coche un rato.
Hago muchos viajes largos y no se me ocurre hacer más de 400 kilómetros sin parar. Incluso me parece un tanto irresponsable. Así que esta parada a mitad de camino de Valdeorras me parece del todo razonable. Es decir, para mí sería lo mismo ya fuese en un coche de gasolina que en uno eléctrico.
El viaje en coche eléctrico: muy fácil
Lamentablemente no saldremos de Madrid al 100% si no con algo menos, por lo que no podremos simular exactamente la recomendación de Reve. Así que marcamos el viaje en el Google Maps integrado en el coche y dejamos que sea él quien recomiende la parada. Como salimos a media mañana, la idea es aprovechar esa parada para recargar un poco y comer algo rápido.
Ponemos como destino O Barco de Valdeorras y el coche nos recomienda parar en un cargador superrápido de Ionity en Benavente (Zamora), que es un poco más allá de la mitad del camino. Una parada de unos minutos será suficiente.
La conducción
Una de las cosas que más me gustan de conducir un coche eléctrico es su suavidad al volante, la aceleración y el escaso ruido que emite. En un viaje largo incluso resulta placentero frente a un coche de combustión.
Al no tener cambio, la conducción es muy sencilla. Vengo de un híbrido, por lo que el uso de la frenada regenerativa lo controlo bien, lo que es fundamental para optimizar el consumo.
Decido viajar en modo Eco, lo que ajusta un poco el rendimiento de la aceleración, el par y la velocidad máxima del coche, aunque en momentos puntuales pruebo el modo Confort para notar esa fuerza tan característica de los eléctricos al pisar el acelerador.
Durante el viaje no quito el ojo al consumo medio, una vez ponemos velocidad de crucero por la A-6. Poco a poco, va aumentando décimas hasta establecerse en torno a 20-22 kWh cada 100 kilómetros.
Parada a un café y recargar
Al llegar a Benavente con un 20% de batería y ver que puedo alargar la tirada un poco más, decido buscar puntos de carga alternativos en la ruta. El coche nos ofrece una electrolinera de Zunder en La Bañeza (León), a donde llegaríamos con un 10% de batería aproximada. Tiene ocho cargadores y es de carga ultrarrápida (400 kW), aunque nuestro Scenic solo admite un máximo de 150 kW. Está al pie de la A-6 y al lado tiene cafetería y restaurante, lo que es perfecto para nuestro propósito. Cuando llego solo hay un cargador ocupado.

Aquí entra un poco en acción la curva de aprendizaje. Algunos operadores permiten cargar sin registrarse ni bajarse una app. En este caso no veo cómo hacerlo, por lo que me descargo la app de Zunder y así compruebo el proceso de recarga desde mi móvil. Mi idea es cargar un rato y detener la carga desde el propio teléfono, mientras como en la cafetería aledaña.
Datos de la carga:
- kWh cargados: 58,76 kWh
- Tiempo: 34 minutos
- Precio kWh: 0,55 euros/kWh
- Importe de la carga: 32,32 euros
Se me fue un poco el tiempo en la cafetería y recargué demasiado, aunque no me importó. Esta es la curva de carga del Scenic con el cargador Zunder que se puede ver en la aplicación móvil de este operador:

Como se ve, la recarga arranca con fuerza alcanzando el máximo de 150 kW y va decayendo progresivamente hasta los 65-70 kW aproximadamente, cuando decido parar el proceso. En el transcurso, hay algún fallo de red internet y por ello la gráfica es un tanto extraña entre los minutos 3 y 10.
La batería (línea azul oscuro) se carga de forma muy constante hasta casi alcanzar el 80%, cuando decido parar el proceso.
Además del seguimiento a través de la app de Zunder, desde el propio coche también puedes verlo en la pantalla de detrás del volante:

Llegada a Valdeorras
Tras pasar Ponferrada, salimos de la autovía para coger la Nacional 120 hacia Valdeorras. Es en este tipo de carreteras donde el consumo medio baja y se comporta muy bien. Me pasa igual con el híbrido. Son velocidades medias combinadas con muchas frenadas regenerativas que consiguen recuperar batería suficiente para compensar el consumo.
Llegamos así a nuestro destino en el Hotel Pazo do Castro, una maravilla de establecimiento en las afueras de O Barco. Justo delante hay cuatro cargadores de Iberdrola, pero no cargaré hasta el día siguiente, aprovechando que estaremos parte del día en el hotel con algunas actividades de la asociación.
Un ecofinde de reencuentro
Todos los años los socios de GaliciaTB organizamos un encuentro de fin de semana en un lugar de Galicia para celebrar la asamblea anual de la asociación y algunas actividades, como charlas formativas, comidas, coloquios con el sector turístico de la zona o visitas a lugares de interés.
Este año se eligió la comarca de Valdeorras, en el límite ourensano con León, una comarca olvidada, que sufre una severa despoblación y afectada por los incendios forestales de 2025, pero que seguro nos sorprenderá y nos ofrecerá muchos lugares para difundir.
Un hotel del siglo XVII
Nuestra base de operaciones fue el Hotel Monumento Pazo do Castro, un cuatro estrellas con spa y mucha historia. Este pazo del siglo XVII es un vivo ejemplo del pasado aristocrático local. Si el exterior de piedra roja ya sorprende por su aspecto un tanto diferente al pazo tradicional gallego, su interior esconde elementos históricos como una capilla con un retablo barroco, distintos salones nobles con cientos de piezas de colección e incluso un museo con las carrozas originales de los marqueses que lo habitaron.
Fue construido y habitado durante generaciones por la familia Flórez, como atestiguan los escudos de armas de la fachada principal.


El hotel debe su nombre al castro situado justo al lado, una vieja fortaleza vigía en el que era el acceso natural a Galicia en la Edad Media y que solo conserva parte de su torreón, hoy visitable, y desde el que se obtienen buenas vistas de todo el valle del Sil.
Una intro al Parque Natural de Serra da Enciña da Lastra
En la mañana del domingo nos dirigimos al Centro de Interpretación del Parque Natural de Serra da Enciña da Lastra, el más joven de los declarados con este nivel de protección en Galicia. Una joya desconocida por su ubicación en el extremo oriental de la provincia de Ourense y que nos proponemos dar a conocer como travel bloggers.
El parque en el término municipal de Rubiá, muy cerca del techo de Galicia, una zona con clima mediterráneo permanente, lo que lo convierte en algo casi único en el noroeste español. Es refugio para especies vegetales como la encina, que le da el nombre, el tomillo o las más de 25 especies diferentes de orquídeas silvestres; así como especies animales como el águila real, el halcón peregrino, el búho real o la mayor comunidad de murciélagos de Galicia.

Pero es que además este parque esconde una serie de grutas naturales -llamadas palas- donde se puede practicar la espeleología.
Visitamos el centro de interpretación situado en Biobra, donde uno de los técnicos nos recibe y nos explica los principales valores de este enclave natural. Quedará pendiente adentrarnos en el parque y hacer alguna de las 10 rutas de senderismo en un viaje ya a propósito.
Visita y cata en la Bodega Roandi
Valdeorras es sinónimo de buen vino, siendo una de las DO gallegas más reconocidas. Aquí se producen vinos desde tiempos romanos, en un territorio de clima mediterráneo-oceánico con influencia atlántica, con valles de 300-700 metros de altitud y suelos de pizarra, granito y arcilla donde se cultivan hasta 18 variedades de uvas blancas y tintas, siempre bajo la influencia del río Sil. Aunque aquí las variedades emblemáticas son, cómo no, la mencía y la godello.
Y para comprobarlo, visitamos Roandi, una bodega familiar que produce hasta 13 vinos distintos procedentes de sus 25 hectáreas de viñedos propios. Pudimos probar Alento, un 100% godello sobre lías; Domus, un tinto que aúna mencía, sousón y albarello; y una novedad para algunos de nosotros, un godello espumoso.

Viaje de vuelta a Madrid
Volvemos a Madrid tras un genial encuentro con los compañeros de GaliciaTB conociendo algunos rincones de la Galicia más oculta. Iniciamos el regreso desde Valdeorras con un 85% de batería, al haber consumido un poco por la mañana en las visitas al parque natural y a la bodega.
En cualquier caso, al igual que en el viaje de ida, mi plan es hacer una parada breve para ir al baño y estirar las patas, así que configuro mi viaje de vuelta a Madrid en el openR link del coche y espero su estimación sobre la autonomía y la parada recomendada. Tengo que llegar a Madrid dejando algo de batería extra para el día siguiente, ya que haré unos cuántos kilómetros más con el coche.
Paro a cargar en la gasolinera Galp que hay entre Rueda y Medina del Campo, al pie de la A-6 y con seis puntos de carga de 160 kW. El precio aquí también es de 0,55 euros/kWh, muy habitual en los puntos de recarga rápida en autovía.
Datos de la carga:
- kWh cargados: 39,61 kWh
- Tiempo: 20 minutos
- Precio kWh: 0,55 euros/kWh
- Importe de la carga: 21,79 euros

Conclusiones de mi primer viaje en eléctrico
Como sucedería con cualquier otro cambio radical en una tecnología que usamos en el día a día, es innegable que al frente de un coche eléctrico hay cierta curva de aprendizaje. Pero también es cierto que para poder opinar hay que probar y vivir las cosas.
Lo primero, es muy difícil y altamente improbable quedarse tirado por un tema de batería con un coche eléctrico, salvo que el conductor lo haga rematadamente mal. El coche planifica por ti las paradas y los tiempos de carga. Y si cambian las condiciones durante el trayecto, recalcula a la perfección.
Lo segundo es que hay incontables electrolineras y puntos de carga a lo largo de la ruta. He pasado por una vía principal como la A-6, pero también por zonas bastante olvidadas y fuera del mapa. De un vistazo en directo en el mapa del coche o en la app REVE se puede comprobar que hay enchufes por todos los lados. De hecho, a cierre de 2025 ya se superaban los 53.000 puntos de recarga operativos en España según datos de AEDIVE.
Lo tercero, la conducción. Es sencilla y placentera. Todavía quedan petrolheads que prefieren un motor y emitir ruido. Yo, no. ¿Por qué iba a quererlo? Avancemos en esto, por favor.
Y, por último, la mirada a largo plazo. No podemos pensar solo en la inversión inicial (que sí, todavía es alta pese a las ayudas). Hay que abandonar ese concepto por el del coste total de propiedad del coche, es decir, todos los gastos en la vida de un vehículo. Y ahí un eléctrico es imbatible por su mínimo mantenimiento. Recientemente en una conversación me di cuenta de que esto último la gente lo desconoce.
Además, España es uno de los países con la energía más barata de Europa. Y posiblemente lo sea todavía más en el futuro.
Así que pedagogía, mucha pedagogía, y animarse a probarlo porque, como dicen los veteranos en la materia, quien se pasa al eléctrico ya no vuelve atrás.

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