Me pasé media vida mirando a ella desde tierra, en el trayecto desde Pontevedra a cualquier punto de la ría. Ya fuese para ir a la playa a Bueu, a comer a Portonovo o para pasar el día en O Grove. La Isla de Tambo estaba ahí, como un islote caribeño secreto, virgen y sin explorar. Siempre me llamó la atención su faro de piedra, alzado en un montículo, con su curiosa escalinata exterior, como un vigía de la ría.
Todo ese misticismo infantil mío -y de media provincia- caería en el año 2022 cuando su acceso se abrió al público y se establecieron las primeras rutas en crucero desde la vecina localidad de Combarro. Hasta entonces, la Isla de Tambo era territorio militar vinculado a la Escuela Naval de Marín por lo que su acceso estaba restringido al personal civil.
Si bien no tiene nada que ver con paraísos como las Islas Cíes o la Isla de Ons, la pequeña Isla de Tambo también merece una visita ya que es un entorno prácticamente virgen y lleno de historia. Te daré la información necesaria para que conozcas este curioso enclave del Concello de Poio en plena ría de Pontevedra.
En este post descubrirás...
Un poco de historia de la Isla de Tambo
Que fuese inexplorada para nosotros no significa que lo fuese en el pasado. Una isla en el interior de la ría es desde luego un lugar codiciado a lo largo de los siglos. Y los restos que hay hoy en Tambo así lo corroboran.
Al margen de la existencia de yacimientos que corroboran actividad humana en la Edad de Bronce y de Hierro, fue en el siglo VII cuando San Fructuoso del Bierzo fundó aquí un pequeño monasterio que siglos después pasaría a depender de los monjes del de San Juan de Poio, al ser donado a estos por la reina Doña Urraca.
En 1589, el pirata Sir Francis Drake atacó la isla destruyendo el cenobio. Sobre sus restos, en el siglo XVIII se construiría una ermita dedicada a San Miguel, santo de gran devoción entre los marineros y patrón de la vecina localidad de Marín.

La desamortización de Mendizábal, en 1835, terminaría con la dependencia del cercano monasterio poiense. El auge del puerto de Marín y, en particular, de los cruceros trasatlánticos, convertiría a Tambo en un lazareto entre 1866 y 1879 en el que alojar a tripulación y pasajeros donde pasar cuarentenas antes de tomar tierra.
Posteriormente, la Isla de Tambo sería adquirida por Eugenio Montero Ríos, presidente del Gobierno en 1905 y también propietario del cercano Pazo de Lourizán. Sus herederos donarían la isla al Estado en 1940, pasando a depender de la Escuela Naval de Marín que la utilizaría como polvorín y zona de entrenamiento.

Así, tras 60 años de dominio castrense, en 2002 quedaría desafectada de usos militares, iniciándose un proceso para devolver la isla al pueblo, culminado en 2022.
De hecho, hasta hace bien poco Tambo era uno de esos lugares de sombra en la vista satélite de Google Maps.
De visita: qué ver en la Isla de Tambo
Una isla que ha permanecido siglos cerrada al público llega a nuestros días prácticamente virgen, con tan solo algunos vestigios de sus escasas actividades pasadas. Este promontorio piramidal de apenas 28 hectáreas es prácticamente un frondoso bosque de eucaliptos y otras especies vegetales.
La visita a la Isla de Tambo recorre una ruta circular de poco más de dos kilómetros de longitud y permite descubrir sus principales puntos de interés. Comenzando en el embarcadero donde atracan los barcos, se adentra en el bosque y circunvala la isla alcanzando su punto más alto, el monte de San Facundo, a 80 metros de altitud.
El interior de la isla es muy frondoso, casi salvaje. De hecho, desde algunos puntos apenas se ve el mar. Sin embargo, emergen entre los árboles las ruinas de la ermita y del lazareto, imperceptible cuando observas la isla desde el continente.
Otro edificio de interés en la ruta es el viejo polvorín de la Marina, también oculto entre los árboles. La isla era un lugar perfecto para mantener un pequeño destacamento y un polvorín que diese servicio a la Escuela Naval Militar de Marín, situada a apenas un kilómetro de distancia. También se conservan algunos edificios del destacamento, nada mal situados delante de una de las playas de la isla.
La ruta por la Isla de Tambo no puede olvidarse de pasar por el emblemático faro de Tenlo Chico, ubicado en una pequeña península en el lado sur de la isla cuya silueta es por todos conocida, con esa escalera exterior. No hay foto de Tambo sin su característico faro, construido en 1922.

Y a los pies del faro, una pequeña cala de arena blanca que esconde una sorpresa: una furna o cueva a la que podrás acceder agachando un poco la cabeza.
El lazareto
Hagamos un poco de zoom sobre la historia del lazareto de Tambo. Siglo XIX, con el auge de los viajes transoceánicos, existía miedo ante la llegada de posibles enfermedades y su contagio. Ante esta preocupación se tomó la decisión de construir lazaretos cerca de los puertos donde tripulantes y pasajeros sospechosos de estar contagiados pasarían sus respectivas cuarentenas antes de pasar a tierra firme, o bien curarse en ellos, o lamentablemente fallecer.
A principios del siglo XIX surge la idea de construir un lazareto en la costa gallega. Se intentó en la ría de Vigo, en la Isla de San Simón, pero su mal funcionamiento provocó una epidemia que determinó su cierre y traslado a una nueva instalación en Tambo, en funcionamiento desde 1866.
El lazareto tendría su declive con la evolución hacia barcos más grandes que ya no podían atracar en el puerto de Marín. En 1879 se declaró el cierre del lazareto, que volvería a la Isla de San Simón, en el interior de la ría de Vigo, cuyo puerto sí tenía capacidad para grandes buques.

Playas de la Isla de Tambo
Si hay algo que me sorprendió de la visita a la Isla de Tambo fueron las vistas de la ría que se obtienen desde ella. Toda la vida observando la isla desde la costa y al fin podemos obtener la perspectiva contraria. Pero hay una vista que me sorprendió por encima de todas, desde la playa de Area da Illa, su principal arenal.
Y es que esta playa situada en el noreste de la isla mira hacia el interior de la ría, en una posición que casi permite divisar la ciudad de Pontevedra, un punto de observación que era desconocido para la inmensa mayoría de los que somos de esta tierra.


Esta playa de Area da Illa es una auténtica joya: arena fina, aguas cristalinas, mar en calma, silencio y ni un atisbo de presencia humana. Como la playa mira al noreste, goza de sol por la mañana. Tenlo en cuenta si planeas visitar Tambo y disfrutar de un rato en la playa.
Un poco más al sur y escondida está la playa de Adreida, una mini cala que fue utilizada a finales del XIX por la comunidad protestante de Marín para practicar bautismos clandestinos por la noche.

Hay un tercer arenal, diminuto, a los pies del faro de Tenlo Chico.
¿Cómo llegar a la Isla de Tambo?
La Isla de Tambo se sitúa en el interior de la ría de Pontevedra, frente a las localidades de Chancelas en el lado norte de la ría, y Marín en el lado sur. La única forma de llegar a la Isla de Tambo es en barco, ya sea en embarcación privada o en uno de los cruceros que parten del puerto de Combarro. El viaje es de apenas 15 minutos, se hace por la mañana y el barco de regreso es tres horas después. Dado que hay muy pocas frecuencias, te recomiendo reservar el billete del barco por internet.
Debes tener en cuenta que Tambo no tiene ningún tipo de servicio al público (bar, baños, papeleras ni ninguna otra clase de modernidades).
Por el momento, la apertura de la Isla de Tambo al público continúa en un momento muy inicial, definiéndose el plan de usos que determinará el futuro de la isla, su nivel de protección y sobre si se integrará en el futuro dentro del Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia.
Pese a ello, es un estupendo plan tranquilo para una mañana de verano que puedes complementar con una visita guiada al famoso pueblo de Combarro.

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