Camino Portugués a Santiago en 5 días desde Valença

Una de las bifurcaciones en el Camino Portugués.
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El Camino Portugués es la segunda ruta más popular de todas las que componen el Camino de Santiago. Su trazado trasversal de sur a norte por Portugal y la provincia de Pontevedra hace que sea una de las opciones más atractivas del Camino, al tener etapas de perfiles fáciles y pasantes por playas y ciudades como Lisboa, Coimbra, Oporto, Barcelos o Pontevedra.

En el verano de 2020, que todos recordaremos como el verano de la pandemia de la Covid-19, realicé el Camino Portugués desde Valença do Minho, lo que suponía mi tercer Camino de Santiago. Una buena elección en un año de planes tan convulsos, barato, con poco riesgo de contagio, de fácil acceso desde Pontevedra y con el añadido de pasar por tu ciudad como peregrino.

Etapas del Camino Portugués en Galicia

Aunque normalmente se elige Tui como punto de inicio del Camino Portugués en Galicia, en mi caso me decidí hacerlo unos kilómetros más atrás, en la vecina localidad de Valença do Minho. La intención no era otra que partir desde un lugar emblemático como es su famosa fortaleza y atravesar el centenario Puente Internacional que une las dos riberas del río Miño, portuguesa y española, para desembocar en la histórica ciudad de Tui. En cualquier caso, son simplemente tres kilómetros más que desde Tui, pero cuando uno ha visitado Valença en infinidad de veces le apetece empezar desde allí.

Puente Internacional de Tui-Valença
El Puente Internacional Tui-Valença, un icono del Camino Portugués.

La traza del Camino Portugués coincide con la Vía Romana XIX, la calzada que vertebraba el noroeste peninsular en época romana, uniendo las ciudades de Bracara Augusta (Braga), Lucus Augusti (Lugo) y Asturica Augusta (Astorga). La Vía XIX pasaba por Tude (Tui), Turoqua (Pontevedra), Aquis Celenis (Caldas de Reis) o Iria (Padrón), todas ellas villas del Camino Portugués.

Día 1: Valença do Minho – Tui – O Porriño – Mos (25 km)

Comienza nuestro Camino Portugués desde el corazón de la fortaleza de Valença, donde nos alojamos la noche previa. Los primeros pasos son intramuros, entre sus famosas calles, bien pobladas a otras horas pero desiertas en los primeros momentos del día. El Camino conduce hacia la Pousada de San Teotonio, lo que viene siendo un Parador Nacional portugués, desde donde se coge la puerta que sale de la muralla interior de la fortaleza. Tantas veces en Valença y nunca recorriendo estos pasillos rodeados de muros. Una excepcional defensa para tiempos pretéritos.

Fortaleza de Valença do Minho
El Camino abandona Valença a través de los muros de la Fortaleza.
Vista de Tui desde Valença do Minho
Vista de Tui y el río Miño, desde la Fortaleza de Valença do Minho, en Portugal.

Termina la fortaleza y la vía del tren nos marca el camino hacia el Puente Internacional, la famosa estructura de hierro de 400 metros de largo y dos pisos, inaugurada en 1886. Sobrevolando el río Miño y con la colina de Tui en la mirada, el pasillo peatonal del puente nos indica a mitad de camino que dejamos Portugal y entramos en España.

Tui, catedral y judería

Para quien no lo conoce, Tui es una grata sorpresa. A su catedral con aires de castillo, almenada y elevada en la atalaya de la villa, un coqueto y bien conservado casco histórico la rodea. La catedral de Santa María de Tui es un vivo ejemplo de la historia de la ciudad. Comenzó a construirse en el siglo XII y destaca por el carácter defensivo de sus torres. Notable muestra del románico, el interior esconde un hermoso claustro gótico y una de las mayores salas capitulares de las catedrales españolas.

catedral de Tui
La Catedral de Tui, primer hito del Camino al cruzar la frontera.

Tui es un homenaje a la piedra. Un lugar estratégico ya habitado desde siglo atrás, llamado Castellum Tyde en época romana. Su centro histórico es un hermoso conjunto de callejuelas que rodean a la catedral y que alberga una de las pocas juderías de Galicia.

O Porriño, la huella de Antonio Palacios

El Camino Portugués abandona Tui siguiendo el curso del río Louro. Un hermoso paso que regala sombra al peregrino y algún hito interesante, como el puente romano de Orbenlle. La ruta desemboca en O Porriño, a través de uno de los polígonos industriales más grandes de Galicia. Se trata de uno de los tramos más feos del Camino Portugués que afortunadamente es posible evitar a través de un camino alternativo un poco más largo que el original. El desvío está señalizado.

Así alcanzamos O Porriño, capital del granito y pueblo natal del arquitecto Antonio Palacios, del que podemos decir que edificó medio Madrid. El metro, el Palacio de Telecomunicaciones o numerosos edificios de la Gran Vía madrileña son obra suya. Pero en Porriño también hay alguna obra de calibre, como el ayuntamiento o el templete de la Red de San Luis, la antigua marquesina de ascensor de la estación de metro de Gran Vía de Madrid, trasladada aquí en 1970.

Ayuntamiento de O Porriño, de Antonio Palacios
El Ayuntamiento de O Porriño, obra maestra de Antonio Palacios.
Red de San Luis Porriño
El templete de la Red de San Luis, del metro de Madrid, en O Porriño.
Pazo de Mos Camino Portugués
La primera etapa la terminamos en Pazo de Mos, donde hay un albergue público.

Tras O Porriño, prolongamos la etapa unos kilómetros hasta el albergue público de Mos, enclavado en el bonito conjunto de piedra del Pazo de Mos, la iglesia de Santa Baia de Mos y varias casas particulares. Un buen lugar donde terminar el primer día, donde encontramos dos excepcionales bares para comer y cenar.

Día 2: Mos – Redondela – Pontevedra (28 km)

Salida todavía de noche (7 de la mañana) para afrontar la etapa más larga de nuestra planificación y evitar las horas de más calor. Tras una hora de ascenso a la salida del Pazo de Mos, el Camino desciende hacia Redondela. Antes, tras hora y media de caminata, hacemos parada en el primer bar que aparece para desayunar. Se avanza rápido a la fresca y el hambre matutino no se deja notar.

La villa de Redondela se muestra en nuestra ruta. Este cruce de caminos ferroviarios mantiene alguna calle antigua dentro de su desorden urbano. Aunque Redondela es conocida por sus famosos viaductos ferroviarios de estilo eiffeliano, el Viaducto de Madrid y el Viaducto de Pontevedra, dos puentes de hierro del siglo XIX que sobrevuelan la ciudad a unos 30 metros de altura.

El Camino, en lugar de seguir por una cota litoral, se encarama al monte por la zona de O Viso. La ría de Vigo asoma por fin y es la primera vez que se divisa el mar desde nuestra salida de Valença. Un prolongado descenso conduce a Arcade, la capital de la ostra, y Pontesampaio, villa donde tuvo lugar una decisiva batalla de la Guerra de la Independencia en 1809. Pontesampaio pertenece ya al municipio de Pontevedra, nuestro destino final. Cruzamos su emblemático puente medieval sobre el río Verdugo, todo un símbolo del lugar.

Río Verdugo en Pontesampaio
El Camino atraviesa el río Verdugo por Pontesampaio y Arcade.

Los últimos kilómetros antes de Pontevedra nos permiten elegir si seguir el Camino original o desviarnos por uno complementario a través del curso del río Tomeza, que se dirige a la ciudad. Optamos por esta opción ya que a buen seguro ofrece sombra en torno a su cauce y, de paso, podremos refrescar los pies. Es pequeño pero hermoso, más bien es un arroyo que kilómetros abajo aterriza en la ciudad convertido río. Tan bonito aquí y tan maltratado en la zona urbana.

Pontevedra, ciudad de premio

Siguiendo el río Tomeza, también llamado de los Gafos en su parte urbana, llegamos a Pontevedra, con el albergue de peregrinos nada más entrar en la ciudad. Es curioso, llegar a tu ciudad natal y alojarte en un albergue. Si somos peregrinos, lo somos a tiempo completo.

Pontevedra, capital de las Rías Baixas, esconde un casco histórico que merece una visita aunque nos cueste machacar un poco más los pies. La ciudad acumula una enorme lista de premios por su modelo urbano de ciudad accesible, humana y sin coches, además de por poseer uno de los centros históricos mejor conservados de Galicia.

Según se camina desde el albergue, es indispensable visitar la iglesia de la Peregrina, símbolo del Camino Portugués y puerta de entrada a la ciudad antigua. La planta de la capilla tiene forma de concha de vieira mientras que la propia virgen va engalanada como corresponde, con su bordón con calabaza, la capa y el sombrero con la concha. Toda una manifestación de entrega al Camino. Merece la pena entrar, sellar la credencial y subir a la cúpula.

Desde la Peregrina entramos en la zona vieja, a través de la famosa plaza de la Herrería, o da Ferrería, verdadero punto de encuentro de la ciudad. Es tan acogedor que invita a perdernos por el entramado de callejuelas y placitas de piedra que se suceden una tras de otra, dejándonos caer por alguna de sus tascas. Aprovecha para disfrutar de las delicias de la gastronomía local con alguna de las ideas que ya comenté en el artículo sobre dónde comer en Pontevedra.

Iglesia de la Peregrina de Pontevedra
La iglesia de la Peregrina junto a la estatua del loro Ravachol, icono del carnaval de Pontevedra.
Plaza de la Herrería Pontevedra
La emblemática plaza de la Herrería de Pontevedra.
bolardo camino de santiago en Pontevedra
El curioso bolardo del kilómetro 64,5 en Pontevedra.

Día 3: Pontevedra – Caldas de Reis 23 km)

Tras cargar pilas con un buen desayuno en la panadería Anxemí (recomendable, muy cerca del albergue), el Camino cruza el puente del Burgo, verdadero origen de la ciudad, y abandona Pontevedra en dirección Caldas de Reis. El trazado del ferrocarril sirve de faro para continuar acercándonos a Santiago. Se atraviesan varias parroquias y aldeas pontevedresas, la más significativa, Alba, con su iglesia de Santa María de Alba, construida en 1595.

La etapa entre Pontevedra y Caldas de Reis tiene un municipio intermedio, Barro, que nos devuelve a la Galicia rural, alejada de los cascos urbanos. Se suceden las pequeñas fincas con viñedos, primeras pistas de la cercanía del valle de O Salnés, verdadero epicentro del vino albariño. El aroma a uvas a punto de vendimiar nos acompaña, los racimos están muy cargados.

camino portugues bosques
El camino retoma los bosques a la salida de Pontevedra.
Viñedos de vino en Barro
Los viñedos empiezan a cobrar presencia entre Pontevedra y Caldas.

El rural Barro no nos impide hacer un pequeño desvío en el Camino para visitar uno de sus lugares de interés más destacados de este municipio: la cascada y molinos del río Barosa, o la Muiñada do Barosa. El desvío se encuentra en el punto en el que el Camino se pega a la N-550. Para llegar al río Barosa hay que cruzar dicha Nacional y continuar unos metros por la carretera que conduce hacia allí. Una cascada de 30 metros se precipita suavemente por el perfil del monte junto con 17 molinos tradicionales. Momento para airear y refrescar los pies.

Caldas de Reis, villa balnearia

Pocos kilómetros despúes de los molinos del Barosa, alcanzamos Caldas de Reis. Haciendo honor a su nombre, este pueblo es una de las muchas localidades gallegas conocidas por sus balnearios. Caldas tiene dos, el Balneario Acuña y el Balneario Davila. Pero sin tener que entrar en ellos, podemos conocer las aguas termales de Caldas tanto en la fuente como en el lavadero situados en el centro.

Balneario Davila, en Caldas de Reis
El Balneario Davila, uno de los dos centros termales de Caldas de Reis.

Día 4: Caldas de Reis – Padrón – A Escravitude (25 km)

En mi opinión, la de Caldas-Padrón es la etapa más bonita del Camino Portugués en Galicia. Un recorrido de paisaje puramente gallego, entre montes, ríos y bosques, muy verde, rompepiernas, a través de aldeas y pequeños núcleos hasta llegar a la mítica localidad de Padrón.

Carracedo Caldas de Reis
La parroquia de Carracedo, entre Caldas y Valga.

La etapa sale de Caldas y afronta una subida suave pero constante durante los primeros siete kilómetros. A partir de ahí, comienza un largo y tímido descenso con final en Padrón, pasando por los municipios de Valga y de Pontecesures, última localidad de la provincia de Pontevedra. El río Ulla simboliza el límite entre esta provincia y la vecina de A Coruña, la última del Camino. El Ulla es uno de los ríos más largos de Galicia y fue el trayecto final de los restos del Apóstol Santiago hasta la actual Compostela, en la llamada Traslatio del Apóstol.

Padrón, cuna de un Premio Nobel

Padrón es una villa muy simbólica en Galicia. Además de por sus archiconocidos pimientos (que siendo exactos, son de la parroquia de Herbón), Padrón es la cuna de dos de los escritores más importantes de Galicia. Nada menos que un Premio Nobel, Camilo José Cela, es quizás el padronés más ilustre. Su casa y fundación, que alberga dicho galardón, se encuentran en Iria Flavia, al pie del Camino Portugués. Enfrente, la Colegiata de Iria Flavia, sede episcopal anterior a Compostela, hasta que la aparición del sepulcro del Apóstol provocó el traslado allí. En su cementerio descansan los restos mortales de Cela.

Iria Flavia era la localidad original en época romana y aquí habría predicado el Apóstol en su visita a estas tierras. Años después, ya muerto, su cuerpo llegaría de nuevo hasta aquí desde Jerusalén en una barca de piedra, que amarrarían a un pedrón, origen del topónimo actual. Ese pedrón se conserva bajo el altar de la iglesia de Santiago de Padrón.

Iria Flavia
La Fundación Cela, al fondo, junto a la Colegiata y el cementerio de Iria Flavia.
Estatua de Camilo José Cela en Padrón
Estatua de Camilo José Cela en el paseo del Espolón de Padrón.

Sin ser su lugar natal, Padrón es conocida por la Casa-Museo de Rosalía de Castro, la emblemática escritora gallega. En ella viviría los últimos años de su vida. Hoy, la vivienda se ha recuperado para establecer en ella el principal museo sobre Rosalía.

Aunque lo habitual es terminar la etapa en Padrón, decidimos prolongar seis kilómetros más hasta A Escravitude, aligerando así la definitiva etapa del día siguiente con el fin de llegar pronto a Santiago para visitar la Catedral y obtener la Compostela.

Día 5: A Escravitude – Santiago de Compostela (19 km)

La definitiva etapa del Camino Portugués nos anticipa lo que ya sabemos: Santiago se aproxima. Se suceden los pequeños núcleos residenciales e industriales, nacidos por la cercanía a la capital gallega.

Es a partir de Teo cuando el trazado se vuelve un poco más pesado, en una lenta pero constante subida según nos vamos alejando de Padrón. Tras varios pequeños núcleos de población nos encontramos con Milladoiro, una de las localidades residenciales de la periferia de Santiago de Compostela. La capital espera, ya en el horizonte, desde el alto del Agro dos Monteiros, última cima del Camino.

La entrada en Santiago se realiza por el barrio de Conxo, famoso por su monasterio de Santa María, hoy hospital psiquiátrico. Desde allí, dos kilómetros de trazado urbano por las calles compostelanas hasta alcanzar la Alameda, uno de los parques más emblemáticos de la ciudad y límite del casco histórico. Solo quedará recorrer la archiconocida rúa do Franco para alcanzar la gloria en la Plaza del Obradoiro y contemplar, al fin, la Catedral de Santiago.

Preguntas y opiniones sobre el Camino Portugués

Los albergues

Sin llegar al nivel del Camino Francés, en el que hay los albergues y servicios son una constante, el Camino Portugués en Galicia cuenta también con bastantes opciones para poder hacer la ruta sin mucha preocupación a la hora de planificar nuestras etapas. Hay albergues públicos en todas las etapas aunque también existen numerosos albergues privados, pensiones y hostales a lo largo del recorrido, por lo que es casi imposible quedarnos tirados.

En mi caso, utilicé los albergues públicos de Mos y de Pontevedra que estaban en perfecto estado de limpieza y mantenimiento, como suele ser habitual en este tipo de establecimientos en Galicia.

Además, el Camino atraviesa pueblos y ciudades bastante grandes donde podemos encontrar cualquier servicio que pueda hacer falta, desde farmacias o centros de salud, hasta fisioterapeutas, transportes u oficinas de Correos, por si quieres aligerar la mochila y enviar algo a casa. Hablando de esto, ¿sabes cómo hacer bien la mochila para el Camino de Santiago?

Hay que recordar que el Camino Portugués es el segundo en número de peregrinos, después del Francés, lo cual queda manifestado por todo esto que estamos comentando.

¿Cómo llegar a Valença do Minho para empezar el Camino?

Valença do Minho está al pie de la frontera hispano-portuguesa. Para llegar hasta allí en transporte público, lo más cómodo es hacerlo desde Vigo, donde parten autobuses de línea regular de la compañía Autna a diferentes horas del día. Desde Vigo también se puede coger el tren internacional Celta (con destino Oporto), que hace parada en Valença, aunque sus frecuencias son escasas y el tiempo de viaje es mayor.

Frontera Camino Portugués
Tras el Puente Internacional sobre el Miño, se entra en España.

En transporte privado, la autovía A-55 termina en Tui-Valença y enlaza, a través de la autopista AP-9, con las principales localidades y aeropuertos gallegos.

Como alternativa, para llegar a Valença también serviría desplazarnos primero a Tui para luego cruzar el puente a pie, en sentido contrario al Camino.

Opiniones sobre el Camino Portugués

El Camino de Portugués es una excelente opción tanto si eres debutante como si ya llevas algún Camino de Santiago a tus espaldas. Tiene un trazado sin mayores dificultades ni etapas largas y que recorre zonas urbanas (quizás demasiadas), por lo que nunca correrás el riesgo de quedarte tirado, sobre todo si eres principiante. Además, es de los Caminos más sencillos a la hora de alcanzar con transporte público una ciudad donde empezar, ya que hay aeropuertos (Vigo y Oporto), estaciones de tren y numerosas líneas de autobús.

Otro aspecto interesante del Camino Portugués es que, pese a ser el segundo en número de peregrinos, no sufre la inflación de precios que se puede llegar a encontrar en el Camino Francés. Comer, dormir o comprar cualquier cosa será a precios absolutamente normales, algo importante para no romper nuestro presupuesto para el Camino.

¿Todavía tienes dudas sobre si animarte o no a hacer el Camino?

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