Guinness o Jameson: ¿Qué visitar en Dublín?

O las dos, si eres de buen beber

Entrada que conduce a la Guinness Storehouse de Dublín.
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Si estás pensando en viajar a Dublín, puede que quieras visitar las antiguas fábricas de la cerveza Guinness y del whisky Jameson, dos de las marcas emblemáticas de la capital de Irlanda. Las entradas a esta clase de experiencias del beber no son precisamente baratas, por lo que pensarás que “con una basta”. Así que… ¿Guinness o Jameson? ¿Cerveza negra o whisky? ¿Cuál elegir?

Soy de los que piensa que Dublín no es una capital precisamente bonita en lo estético, ni grande para una larga estancia, por lo que visitar la fábrica de Guinness (Guinness Storehouse) o de Jameson (Jameson Experience) cobra aún más sentido para prolongar tus días allí. En este artículo te desvelaré cuál es mi elección y por qué es, a mi entender, una de las mejores cosas que puedes hacer en Dublín.

En tu lista de hitos dublineses ya contarás con ir de pubs por Temple Bar, entrar en el Trinity College o visitar la catedral de Saint Patrick’s. Tres must de la capital irlandesa.

Guinness Storehouse o Jameson Experience: las dos fábricas de Dublín

Están en todas las guías. Verás referencias, señales, flechas y tours que incluyen estas dos viejas factorías que perviven en el centro de Dublín. Lo que nos da a entender la importancia que tienen estas dos marcas para los irlandeses. Posiblemente Dublín, sin ellas, habría sido otra cosa.

Si coges el mapa de Dublín comprobarás que son fácilmente reconocibles por su extensión en el centro de la ciudad. Sobre todo la fábrica de Guinness, cuyo Gravity Bar en la azotea es el punto más alto de la capital irlandesa.

Ambas están cerca del río Liffey que atraviesa la capital irlandesa. Sus aguas eran una de las principales vías de transporte de estos preciados productos que salían de ambas factorías.

Dublín, mezcla de estilos arquitectónicos que se han ido superponiendo los unos a los otros, conserva en estos dos históricos edificios un rico aroma a pasado poco perceptible en el resto de la ciudad. Recorrer las adoquinadas callejas que circundan las fábricas nos transporta al agitado siglo XIX. Es cuando recuerdas que Irlanda no era más que una parte del Reino Unido y Dublín miraba a los designios de Londres.

Entonces miras hacia arriba y la altura de los edificios te abruma. Ahora comprendes la importancia de estas dos marcas, hoy, quizás, principales símbolos de Dublín.

Estás viajando al pasado. Y llega la pregunta:

¿Qué fábrica visitar en Dublín?

Como hablamos de bebidas diferentes (cerveza negra y whisky), quizás te decante el que te guste más una que otra. O ambas (como a mí). O ninguna (ni es rubia, ni es ron, ni ginebra)… lo que no quita que debas visitar al menos una de las fábricas. Si tienes el Dublin Pass, estarás de suerte, porque incluye entrada a ambas. Haz tus cálculos y piensa si te interesa comprar el pase. Si no hay pase, verás que los precios son para pensárselo. Lo normal en este tipo de experiencias del beber.

Guinness Storehouse

  • Entrada online: 17,50 euros (adultos)
  • Entrada en taquilla: 25 euros (adultos)

Jameson

  • Compra anticipada: 17 euros (adultos)
  • Entrada en taquilla: 20 euros (adultos)

Un aviso. Siempre que visites fábricas de bebidas, cuenta con que es muy probable que la entrada incluya una invitación, una ronda o, aunque sea una cata, con lo cual el trago nos alivia por partida doble, en alma y en bolsillo. El precio, al menos, compensa (la pinta en Dublín raramente baja de los cinco euros).

Visto el desembolso al que hay que hacer frente, toca elegir. Muy a tu pesar, pensarás que “la otra para cuando volvamos”. Se acabó, pasemos al análisis.

Guinness Storehouse

La casa de la Guinness

Es probablemente la cerveza más famosa del mundo. Está presente en casi cualquier país. Si visitas la fábrica, comprenderás qué tiene esta marca que lleva el arpa irlandesa por todo el planeta (por cierto, origen de un conflicto con el gobierno). Pues todo ello salía del lugar que estás a punto de conocer.

La visita a la fábrica de Guinness es una experiencia sensorial en la que no se han escatimado gastos. Una vez dentro comprobarás, si miras hacia arriba, que estás ante un vaso de pinta gigante que se eleva hasta los techos del edificio. Y ante ti, en el suelo, tendrás la copia del contrato de arrendamiento de la cervecería firmado en 1759 por el propio Arthur Guinness, por el que conseguía un alquiler con una duración de 9.000 años.

Así comenzaba una historia de éxito familiar que dura ya más de 250 años.

Hoy, el lugar conocido como St. James Gate Brewery, es una inmensa factoría que comanda Dublín. El edificio se levantó en 1904, dejando atrás la originaria cervecería.

No water, no Guinness

El inicio del recorrido es, evidentemente, un repaso a la fabricación de la stout más famosa del mundo. Agua, lúpulo, cebada, malta y levadura. Los elementos fundamentales de la cerveza son el epicentro de la explicación. Agua de las montañas de Wicklow y no del río Liffey como podrías llegar a pensar.

Conocerás maquinaria original de la fábrica, como un alambique, un molino o los famosos barriles que salían en barcazas río abajo hasta el mar. Un homenaje al transporte, fundamental para que la cerveza llegase a todas las esquinas del imperio británico. A lo largo de la visita, frases lapidarias y mensajes con grandes letras se te clavarán en la memoria. Estás en la casa de la Guinness.

El mundo Guinness: ejemplo de marketingvisitar guinness dublin

Pero si hay algo que distingue a la Guinness, además de su sabor, es su imagen. Es probablemente uno de los mejores ejemplos de marketing de una marca a nivel mundial. Por ello, la segunda planta de la fábrica está dedicada a explicar el mundo Guinness. Todo un recorrido por la marca, sus símbolos y sus campañas de publicidad, desde los años 20 hasta nuestros días.

¿Quién no conoce al famoso tucán de Guinness?

Frases que pasan al recuerdo de muchos, como Lovely Day for a Guinness“, “Guinness for Strength” o “Guinness Makes you Strong y que podrás llevarte a casa en una réplica de los históricos anuncios. Gracias a un tal John Gilroy y su zoológico de Guinness.

O el Guinness is Good for You. Porque sí, esta cerveza tiene propiedades antioxidantes y ayuda a evitar la acumulación de colesterol . Y si añadimos que una pinta tiene pocas calorías (198 kcal)… a pint of Guinness, please!

Gravity Bar: una Guinness en lo más alto de Dublín

Seguimos subiendo pisos y, cómo no, va llegando la hora de conocer detalles de la famosa cerveza. Si no eres fan y las prefieres rubias, es posible que empiece a entrarte el gusanillo del mundo Guinness.

Podrás probar un sorbo de este preciado oro negro irlandés con su correspondiente explicación. Una pequeña primera cata en la que entenderemos por qué tiene un aroma a café y malta, un perfecto equilibrio entre un sabor que pasa del dulce al amargo y seco, y su característica cremosidad en boca.

Todo para llegar a la parte más alta de la fábrica y de Dublín, el Gravity Bar. Podremos disfrutar de una pinta (incluida con la entrada) y posiblemente será la pinta mejor tirada de tu vida. O, al menos, la religiosidad del procedimiento del tiraje de una Guinness será auténtica. No olvides pedir que te dibujen un trébol sobre la espuma. Con Dublín a tus pies, esa pinta te sabrá a gloria.

Eso sí, no dejes de fijarte en las burbujitas de una pinta recién tirada. ¿Ves algo extraño? Descúbrelo aquí.

Jameson Experience

El whisky irlandés más famoso

Al otro lado del Liffey se encuentra la antigua destilería de Bow Street de Jameson, el whisky más famoso de Irlanda. Aunque Jameson tiene otra factoría en Cork, la de Dublín se trata del lugar donde empezó esta simbólica marca.

Sabemos que es la vecina Escocia la que se lleva la fama como principal productora de whisky. Y es que tanto John Jameson como su mujer Margaret Haig eran escoceses. La familia de ésta ya venía del mundo del whisky. Sus primos, los Stein, eran los dueños de la destilería de Bow Street, construida en 1780. Por aquel entonces, la zona ya contaba con varias destilerías.

Entrada a la antigua destilería Jameson

John se convirtió entonces en el jefe de la fábrica de los Stein y consiguió elevar la nueva marca Jameson, fundada oficialmente en 1810, a una de las más grandes del mundo en aquella época. Durante el siglo XIX Dublín era el principal productor de whisky del mundo.

Sine metu

Sin miedo, en gaélico sine metu, es la frase que reza en el escudo de Jameson. Una familia de valientes que triunfaron ya en el siglo XVI contra los piratas, bravura que les hizo ganarse este lema en su heráldica familiar. En el escudo, junto a esta máxima, un galeón que recuerda el pasado marinero de los Jameson.

Al principio de la visita a la vieja destilería conocerás precisamente esta historia de la marca. Una trayectoria no exenta de visicitudes, como la independencia de Irlanda en 1922 o la ley seca en los Estados Unidos, principal mercado de Jameson, en los años 20.

Pero si hemos llegado hasta aquí es porque se han superado todos los retos. Una filosofía sine metu que perdura en Jameson.

La diferencia entre el whisky escocés y el irlandés

Será una de las primeras preguntas que te hagas y que, lógicamente, tendrás respuesta durante la visita a la fábrica de Jameson. Para ello, nada mejor que una cata entre un escocés, un bourbon americano y un Jameson.

El whisky escocés puede ser de dos tipos principalmente, de malta (single malt) y de mezcla (blended). El single malt se elabora solo con cebada malteada y en una única destilería escocesa, logrando sabores más intensos. El de mezcla (el más común del mundo) se hace mezclando whiskies de malta y de grano.

Aunque la cuna de esta bebida es Irlanda, el scotch es el whisky más vendido del mundo y la bebida nacional de Escocia.

La principal diferencia rige en la destilación, siendo el whisky irlandés de triple destilación, frente a la dos del escocés. Esto hace que el irlandés sea más suave y dulce, pero también de mayor graduación alcohólica. El propio Jameson fue quien insistió en la triple destilación, cambiando para siempre el concepto del whisky irlandés.

Y si no te gusta el whisky, con la entrada tendrás una cata de whisky en la histórica destilería Jameson. ¿Te vas a quedar sin probarlo?

Conclusión: ¿Guinness o Jameson?

Llega la hora de elegir entre los dos emblemas de Dublín. La primera lección: si puedes, visita las dos fábricas. Como acabas de comprobar, su importancia sobrepasa el mundo de las bebidas y son iconos de la cultura irlandesa.

Claro que si has llegado hasta este artículo es porque te llega con visitar una de las fábricas y no pagar dos entradas caras.

En ese caso, mi veredicto es claramente en favor de visitar Guinness Storehouse. Es casi obligado en Dublín. El tour es una experiencia global en sí. Es sumergirse en el universo Guinness. En sus orígenes, en los ingredientes, en el marketing que ha generado con el paso de los años. Es una de las marcas más reconocibles del planeta tras 250 años de historia y aquí entenderás por qué.

La Jameson Experience es una genial explicación en torno al whisky, pero no llega a alcanzar el nivel de experiencia global en torno a la marca, como sí hace Guinness.

No te dejes asustar por el precio. Con el valor de la pinta en cualquier pub (en torno a 5 euros), el precio de la entrada a la Guinness estará más que justificado.

Y recuerda… Cheers!

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