Minsk: cuando Lenin conoció al abuelo del KFC

Qué ver en la desconocida capital de Bielorrusia

Las Puertas de la Ciudad de Minsk dan la bienvenida al visitante delante de la estación.
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¿Qué esconde Minsk, la capital de Bielorrusia, uno de los países más desconocidos de Europa? Incógnitas y ansias rondaban la cabeza de uno antes de conocer esta ciudad. Viaje al pasado, museo del comunismo, ciudad muy vigilada… Frases que suenan a tópicos que conviene desvelar.

Llegué a Minsk en el tren procedente de Brest, la ciudad fronteriza con Polonia, histórico icono de la resistencia del Ejército Rojo. Contaba con la idea preconcebida de encontrarme con esa huella nostálgica soviética en el viaje por tierras bielorrusas. Y a tenor de lo leído por ahí, visitar Minsk debía de ser una mezcla de viaje al pasado y escenas de la película Good Bye Lenin!

Una tragedia en una estación de metro

Tras llegar a la estación de Minsk, tuve la oportunidad de coger el metro para dirigirme a mi hostel. El hombre que conocí en el compartimento del tren iba en la misma dirección que yo y me acompañó y guió amablemente hasta la estación de Niamiha (Няміга), donde tenía el albergue. En Niamiha se produjo uno de los incidentes más graves de la reciente historia de Bielorrusia. En 1999, una fuerte tormenta provocó una estampida de gente que presenciaba un concierto en los alrededores. El mogollón buscó refugio en el metro de Niamiha y el tumulto terminó con 54 muertos y más de 100 personas heridas. Sí, medio centenar de víctimas por una tormenta.

La primera visión de Minsk según salí del metro de Niamiha no podía ser mejor. Un agradable atardecer sobre el río, que en esta zona parece un estanque, con una ciudad encendiendo sus luces detrás y una especie de festival al aire libre. ¿Pues no está tan mal Minsk, no?

vista de Minsk
El río Svislach y el skyline de Minsk, desde el Trinity Hill.

El hostel lo tenía en una zona llamada Traetskae Prodmestse o colina de la Trinidad (ya adaptado al inglés Trinity Hill), una calle de casas bajas al pie del río, una zona muy tranquila y agradable desde donde disfrutar de una buena puesta de sol sobre el skyline de Minsk.

Qué ver en Minsk

Minsk, la capital de Bielorrusia, es una ciudad de unos dos millones de habitantes, y es el centro político, cultural, económico e industrial del país. Las primeras referencias históricas de Minsk datan del siglo XI y la urbe ha ido pasando por las manos de diferentes ducados, repúblicas, voivodatos e imperios. Con la Revolución Rusa (1917), se convirtió en la capital de la República Socialista Soviética de Bielorrusia, dentro de la URSS, y tras la disolución de esta en 1991, en la capital de un nuevo país, Bielorrusia.

La Segunda Guerra Mundial arrasó Minsk. La invasión nazi en la Operación Barbarroja destruiría el 80% de la ciudad, con importantes bombardeos primero y una fuerte represión después. En Minsk habría un gueto judío de más de 100.000 personas. Minsk es, al igual que Brest, una de las Ciudades Heroicas de la URSS.

Lo que hoy nos encontramos es una ciudad de estética soviética. Grandes avenidas, notables edificios de viviendas y construcciones racionalistas copan el actual centro de Minsk. El pequeño casco antiguo no es más que un pequeño recuerdo de una época anterior que solo sirve para entender un poco el pasado de la ciudad y disfrutar de algunos bares y restaurantes. Todo ello salpicado por edificios residenciales de corte soviético, esos grandes bloques de pisos que no podían faltar en esta ciudad. Descubrimos una ciudad con mucha vida y excepcionalmente limpia, con calles y parques impecables.

edificio residencial de Minsk
Edificio residencial y comercial del centro de Minsk.

Centro de Minsk

La mejor manera de situarse en el centro de Minsk es localizando el río, la avenida de la Independencia y la calle Lenin. En torno a estos ejes descubriremos buena parte de los lugares de interés de la ciudad.

Según se descubre Minsk uno se da cuenta de que no es ese prometido viaje al pasado. El símil de la película Good Bye Lenin! tiene cierto sentido, con McDonald’s y TGI Friday’s en la mismísima calle Lenin, conviviendo con naturalidad con la hoz y el martillo presentes en numerosos lugares. Los nombres de las calles no dejan lugar a duda: Lenin, Marx, Engels, Octubre, Internacional…

Palacio de la República de Minsk
El Palacio de la República, en la plaza de Octubre de Minsk.

Pero el ambiente social que se respira en Minsk está ya más cerca de Europa occidental. Las calles están llenas de vida, con zonas peatonales, conciertos al aire libre, atractivos restaurantes y gente muy bien vestida. Modernísimos trolebuses híbridos se cruzan con viejas chatarras de herencia soviética.

Avenida de la Independencia

Si hay una calle con mayúsculas en Minsk, esa es la avenida de la Independencia (праспект Незалежнасці o Praspiekt Niezaliežnasci en bielorruso, o Prospekt Nezavisimosti en ruso). Se trata de una larga avenida orientada hacia Moscú, hacia el noreste, hacia el amanecer. Puro simbolismo en el mensaje. Una calle de 15 kilómetros de largo que une los principales hitos de la capital bielorrusa, desde la moderna Biblioteca Nacional en el extremo oriental, hasta los edificios del gobierno en el extremo occidental.

Pasear por la avenida de la Independencia es indispensable en Minsk. Una arteria construida para mostrar la mejor cara del régimen, con edificios oficiales, culturales, hoteles y grandes almacenes. Armonía arquitectónica y planificación urbanística en plena reconstrucción de la ciudad tras la Segunda Guerra Mundial.

avenida de la Independencia de Minsk
La avenida de la Independencia, en Minsk.

Lugares de interés en la avenida de la Independencia

  • Plaza de Octubre (Oktoberplatz): el corazón de la avenida. Alberga el Palacio de la República (hoy un centro de congresos), la residencia oficial del presidente y la placa que marca el kilómetro cero de las carreteras bielorrusas.
  • Almacenes GUM: no tienen el glamur de los GUM de la Plaza Roja de Moscú, pero sí ese aire soviético que quizás andabas buscando. Aunque fueron abiertos en 1934, el edificio actual pertenece a 1951. En su interior, departamentos de ropa, hogar y otros artículos, siendo mayoritariamente de marcas bielorrusas.
  • Sede del KGB bielorruso: o lo que es lo mismo, la Agencia de Seguridad del Estado de la República Bielorrusa. Una de las pocas agencias de inteligencia post soviéticas que todavía mantienen las siglas KGB (en ruso). Está en pleno centro de la avenida y es todo un polo de atracción de curiosos. Recuerda que, en teoría, no se pueden hacer fotos a edificios como este.
Sede KGB Minsk Bielorrusia
El edificio de la KGB bielorrusa, en Minsk.
  • Estatua de Lenin: al fondo de la avenida en dirección suroeste, una gran explanada nos espera. La estatua de Lenin se impone en la explanada gubernamental. La escena es espectacular, con la sobriedad del edificio del Gobierno detrás.
  • Casa del Gobierno: junto a Lenin, la sede principal del Gobierno bielorruso, un imponente edificio de estilo constructivista que acoge la Asamblea Nacional (antiguo Soviet Supremo) con sus dos cámaras, el Consejo de la República y la Cámara de Representantes. La sede del gobierno contrasta con la vecina iglesia de San Simón y Elena, de inconfundibles ladrillos rojos reconvertida en estudios de cine durante la época soviética.
Lenin y la sede del Gobierno de Bielorrusia
Lenin y la sede del Gobierno de Bielorrusia.
  • Universidad Estatal: frente al Gobierno, la gran sede universitaria bielorrusa, otro edificio de estilo stalinista que se impone a este lado de la avenida.
  • Sede central de Correos: unos metros antes de la explanada del gobierno, encontramos la oficina central de Correos, otro imponente edificio con una gran cúpula sobre su sala principal.
  • Circo Estatal Bielorruso: tomando la avenida hacia el noreste, el primer edificio de impacto es el Circo Estatal Bielorruso, con su característica forma circular. Se trata del primero circo estable de la URSS, terminado en 1958. Está considerado uno de los mejores escenarios de Europa.
Circo de Minsk
El Circo Estatal de Minsk.
  • Parque Gorky: el gran parque del centro de Minsk es un excepcional pulmón al pie del río Svislach y la principal referencia verde de la capital. El Parque Gorky ofrece un agradable y relajado paseo entre sus frondosos caminos, además de instalaciones de ocio como una gran noria, un planetario o una pista de hielo, entre otras instalaciones. Fue construido en 1800 como parque de la ciudad y en el siglo XX tomó el nombre del célebre escritor ruso Maxim Gorky.
  • Plaza de la Victoria: una emblemática plaza que se abre en la avenida de la Independencia. Unas letras rojas en lo alto de los edificios componen la frase «La heroica deuda del pueblo es inmortal». En el centro, el monumento de la Victoria, un obelisco elevado en 1954 en homenaje al Ejército Rojo y a los partisanos bielorrusos, como en el resto de Ciudades Heroicas. Los cuatro lados del pedestal muestran escenas de la guerra mientras una llama eterna recuerda a los caídos en el conflicto. Corona el obelisco una réplica de la Orden de la Victoria, la más alta condecoración militar de la Unión Soviética.
  • Biblioteca Nacional de BIelorrusia: al fondo de la avenida, a unos seis kilómetros del centro, se encuentra uno de los edificios más singulares de Minsk. La Biblioteca Nacional es hoy un símbolo de la nueva arquitectura bielorrusa, con ese edificio con forma de diamante, un cubo octaédrico de 22 plantas de altura, rodeado de una agradable zona verde.

Las Puertas de Minsk

Toda ciudad debe ofrecer una bienvenida poderosa, una tarjeta de visita infalible. En la plaza de la estación de tren se levantan las llamadas Puertas de Minsk, un conjunto arquitectónico con dos grandes torres gemelas en las esquinas que miran hacia la plaza. Como si fuese la entrada hacia una avenida del triunfo, las puertas de estilo stalinista se elevan ante la estación, todo un primer mensaje que la ciudad quiere transmitir al visitante.

Las torres aportan incluso un aire de grandeur, conjugando clasicismo con toques de art decó dentro de la estética soviética. La hoz y el martillo no faltan a su cita, es más, se hacen imprescindibles entre los detalles de este impresionante conjunto. Forman parte del escudo de la extinta República Socialista Soviética de Bielorrusa, integrados en la torre derecha. En la izquierda, el reloj más grande del país. de 3,5 metros de diámetro.

Puertas de Minsk
Las Puertas de Minsk, vistas desde la estación de tren.

Las Puertas de Minsk formaron parte del plan de reconstrucción de la zona de la estación de tren tras la guerra. Es una lástima que la estación actual, construida en los años 90, tenga un estilo tan antiestético con este entorno. La calle Kirava, entre las puertas, dirige directamente al corazón de Minsk.

De la calle Lenin a la ciudad vieja

Si la avenida de la Independencia es el principal eje de Minsk, su perpendicular calle Lenin (vulica Lenina) no es cosa menor. Edificios de ladrillo rojo de estética noble, con arcadas en los bajos y detalles en los pisos altos. En el cruce de ambas avenidas, la esquina de los almacenes soviéticos GUM rivaliza con sus vecinas cadenas americanas de comida rápida.

El 80% de Minsk fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial por lo que es muy difícil encontrar construcciones anteriores a los años 40 del siglo XX. El paseo por la calle Lenin nos conduce a un pequeño núcleo que rompe la estética soviética que venimos presenciando. La plaza Svabody (ploshcha Svabody) se alza en un lateral como si de una zona alta de la ciudad se tratase. Su ayuntamiento, de 2003 pero estética antigua, llama la atención en el centro de la plaza por su diminuto tamaño. Es una réplica del original, también destruido.

Ayuntamiento de Minsk
Ayuntamiento de Minsk.

Ciudad vieja de Minsk

También se observan varias iglesias. En el lado norte de la plaza, la catedral ortodoxa del Espíritu Santo destaca con sus torres gemelas y su tejado verde. En el lado sur, atravesando la calle Lenin, la iglesia de San Pedro y San Pablo, el edificio más antiguo de Minsk (construido en 1613 y restaurado en 1871).

Apenas quedan construcciones previas a la Segunda Guerra Mundial en Minsk. El casco antiguo conserva algunas, en el triángulo que forman las calles Lenin, Zybitskaya e Internacional (vulica Internatsjanalnaja)

Paseo por el río Svislach y la Isla de las Lágrimas

El curso del río Svislach nos ofrece una excelente ruta a pie desde el centro de Minsk. Por momentos, no parece un río urbano. Un buen lugar donde comenzar el paseo es cruzando el puente junto a la estación de Niamiha, para recorrer la ribera del río por la zona de Trinity Hill por vulica Starovilenskaya. No te engañes, este rincón con aires de pueblo no es más que otra reconstrucción más. Desde allí podremos disfrutar de vistas del skyline de Minsk en una de las zonas más anchas del río.

La pequeña Isla de las Lágrimas interrumpe el paseo. Este islote es un memorial en recuerdo de los 800 soldados bielorrusos que cayeron en la Guerra de Afganistán (1979-1988). El monumento es conmovedor, una diminuta capilla con la bienvenida de una procesión de mujeres que como madres, hermanas, viudas, simbolizan el dolor de la pérdida de un hijo que se fue a la guerra para no volver jamás. Los nombres de los 771 soldados rezan en su interior.

Frente a las mujeres, la estatua de un angelito llorando no hace más que incrementar la tristeza. Su razón de ser es el no haber podido salvar las vidas de los soldados. Hoy, el ángel lo visitan las parejas de recién casados en su búsqueda de descendencia, siguiendo la tradición de visitar monumentos bélicos en el día de la boda. Tristeza y esperanza unidos en un mar de lágrimas.

Una bandera roja en el horizonte

Continúa el curso del río Svislach. La espectacular torre del Hotel Belarus señala que de este lado del río también hay un Minsk moderno. Este hotel es una de las azoteas a las que se puede subir para ver la ciudad. Atravesando el río de nuevo, descubrimos el impresionante edificio del Museo de la Gran Guerra Patriótica, con su cúpula acristalada. Un detalle llama la atención, el color rojo ondea en lo más alto. Sí, todavía es posible ver un edificio oficial con la bandera de la Unión Soviética como único estandarte.

El Museo de la Gran Guerra Patriótica anticipa la entrada al Parque Victoria, donde el río vuelve a abrir su poderío y el paseo se adentra en una zona más frondosa. El paseo por el río se puede terminar a las puertas del modernísimo Palacio de la Independencia, una suerte de Palacio Real con cientos de habitaciones pensado para recepciones a mandatarios extranjeros, eventos oficiales, etc.

El Museo de la Gran Guerra Patriótica

Creo que el Museo de la Gran Guerra Patriótica es uno de los lugares que más me impresionaron de mi visita a Minsk. Sin tapujos, la nostalgia de la Unión Soviética está aquí, en este impresionante y pomposo edificio que rezuma a nuevo y donde no se ha escatimado ni en detalles ni en materiales, con esa impresionante cúpula que lo corona. En ella, ondea la bandera roja de la URSS, símbolo del aire de nostalgia que se respira.

El Museo se trasladó al edificio actual en el año 2014, contando con la presencia de los presidentes bielorruso y ruso, Lukashenko y Putin, para la inauguración. Conserva casi 150.000 objetos relacionados con la Segunda Guerra Mundial, en especial vinculados al Ejército Rojo y a los partisanos bielorrusos.

Museo de la Gran Guerra Patriótica de Minsk
Obelisco de Ciudad Heroica, la estatua de la Madre Patria y la bandera de la URSS, en el Museo de la Gran Guerra Patriótica.

Reserva varias horas para visitar este museo, sobre todo si eres un amante de la historia y de la Segunda Guerra Mundial. Para mi gusto, es uno de los mejores museos de la Segunda Guerra Mundial que he visitado (y son unos cuantos).

La visita es muy sencilla, al ser un recorrido fijo no hay lugar para perderse nada. Hay desde impresionantes representaciones de escenas bélicas a tamaño real, hasta armas y vehículos del conflicto. También hay numerosas salas con vitrinas plagadas de objetos reales, que van desde medallas a objetos personales, como mapas, cartas y demás útiles de un soldado. Todo está muy detallado, con paneles informativos en inglés. Incluso hay alguna vitrina dedicada a la Guerra Civil Española.

Sin duda, el colofón del Museo de la Gran Guerra Patriótica está al final. La última e impactante sala. Pero daré más detalles en otro artículo sobre este espectacular museo.

La Línea Stalin en Minsk

Pero si hay algo para frikazos en Minsk, esa es la Línea Stalin. A semejanza de la Línea Maginot construida por Francia en la Primera Guerra Mundial, la Línea Stalin era un conjunto de fortificaciones que recorría la frontera de la URSS con el resto de Europa, desde Carelia hasta el mar Negro. Uno de los tramos que todavía perviven está en las afueras de Minsk, donde se puede visitar el Complejo Histórico de la Línea Stalin.

Este complejo al aire libre es una combinación de trincheras, construcciones, armamento de todo tipo y alguna que otra experiencia bélica. Es más un parque temático soviético que un museo memorial, aunque tampoco faltan los paneles explicativos sobre esa línea defensiva. Un gran busto de Stalin, desahuciado de las plazas rusas (al contrario que Lenin), nos recibe en la entrada.

línea Stalin de Minsk
Misiles, cazas, tanques: el museo de la Línea Stalin de Minsk es un auténtico arsenal.

La línea de trinchera está abierta para caminar por su interior y darnos cuenta del tamaño que tenían estos pasadizos. Ya fuera, el tamaño de algunos gigantes bélicos impacta, como el espectacular MiG-25 o el cañón antitanque ZIS-2. La exhibición armamentística es tremenda.

¿Habías soñado alguna vez con disparar un AK-47? ¿Y con subirte a un legendario T-34? Una de las notas más exóticas que se pueden vivir en el Museo de la Línea Stalin es la posibilidad de disparar armas y hacer pequeños viajes encaramado a un tanque. Precios de saldo, ante todo.

Información práctica

Comer, dormir y salir de noche en Minsk

  • Dormir en Minsk: elegí el Trinity Hostel, en el Trinity Hill (metro Niemiha). Ayudaron con el trámite de la carta de invitación para obtener el visado. Mi impresión es que los alojamientos en Minsk no eran especialmente baratos, considerando el nivel de renta del país.
  • Restaurantes en Minsk
    • Lido: un self-service típico del este de Europa. Idóneo para poder ver los platos previamente sin complicarse con el idioma.
    • U Ratushy: en el casco antiguo, muy cerca del ayuntamiento. Un buen lugar donde probar algún plato local como los draniki, los kletski o una buena sopa borsh.

    • En las calles peatonales del centro (como la calle Komsomol’skaya) así como en la ciudad vieja, también se pueden encontrar varios restaurantes con muy buen ambiente.
  • Noche en Minsk: una de las cosas que más me llamaron la atención es el sensacional ambiente nocturno de Minsk, con muy buenos bares donde poder tomar alguna bebida hasta bien entrada la noche. Una de las zonas más importantes es la ciudad vieja, en concreto la calle Zybickaja o Zybitskaya y sus alrededores.
  • Edificios con mirador para ver la ciudad: Hotel Belarus y The View.

Moverse por Minsk

El centro de Minsk es muy sencillo de recorrer sin riesgo de pérdida gracias a referencias geográficas como la avenida de la Independencia o el río. En torno a estos ejes se encuentran los principales hitos de interés.

Minsk tiene una amplia de red de transportes públicos. El metro tiene dos líneas que se cruzan por un único punto, la estación de Kupalawskaja, situada bajo la plaza de Octubre, por lo que utilizar el metro de Minsk es relativamente sencillo. En mi caso, solo me hizo falta cogerlo para ir de la estación de tren al hostel de Trinity Hill, una distancia un tanto superior a las que se pueden recorrer visitando la ciudad.

El metro de Minsk es de los años 80 y no tiene la grandiosidad del de Moscú, pero conserva una curiosidad en sus billetes. Y es que continúan utilizando fichas de plástico como billetes sencillos que se introducen en los tornos. Por lo que, si quieres llevarte algunas a casa, ¡no te olvides de comprar fichas de más!

En Minsk también hay amplias redes de trolebuses y autobuses. Puedes coger alguno de ellos para acercarte al Museo de la Gran Guerra Patriótica si vas mal de tiempo o quieres evitar el paseo. En cambio, la Biblioteca Nacional sí está lejos como para ir caminando, por lo que puedes hacer uso del metro o los autobuses.

Al igual que en el resto de países de pasado soviético, en Bielorrusia también funcionan las marshrutkas, esas furgonetas o minibuses viejos que te llevan a casi cualquier lugar por una pequeña cantidad de dinero. Fue mi opción para llegar a la Línea Stalin, desde la parte trasera de la estación de tren hasta la mismísima puerta del complejo militar.

Así es Minsk, la capital de Bielorrusia. Una ciudad que parece navegar entre dos aguas: las aguas de la nostalgia soviética, cuidada y respetada en sus múltiples referencias, y las de una realidad económica imparable. Una ciudad segura, animada y muy interesante para los amantes de la historia del siglo XX.

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