La Línea Stalin: disparos y tanques a las afueras de Minsk

¡Cuerpo a tierra!

Algunos de los tanques expuestos en la Línea Stalin.
0

Varios días de viaje por Bielorrusia requerían alguna jornada de inmersión en la tan mentada nostalgia soviética de este país. Disfruté descubriendo la importancia de Brest y su fortaleza y el legado comunista de Minsk, pero faltaba meter una marcha más y darle un toque friki a este viaje. Sin irnos muy lejos, en las afueras de Minsk se esconde el complejo histórico de la Línea Stalin, un museo al aire libre muy particular.

Oficialmente se llama Complejo Histórico y Cultural de la Línea Stalin y fue abierto en el 60 aniversario de la victoria soviética sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Historia de la Línea Stalin

Todos recordaremos la Línea Maginot que estudiamos en historia del siglo XX en el instituto. Aquella línea defensiva que protegía Francia por su flanco oriental tras la Primera Guerra Mundial. La Línea Stalin buscaba algo parecido. Desde el istmo de Carelia, en el golfo de Finlandia, hasta el Mar Negro, se trataba de cubrir la frontera occidental de la Unión Soviética con una potente línea de fortificaciones. No era una línea completa de norte a sur, si no que la defensa contaba con fortificaciones en determinadas partes de la frontera.

Las diferentes fortificaciones se construyeron entre los años 1928 y 1938. Una de ellas es precisamente la que protegía Minsk por el norte y el oeste de la actual capital bielorrusa, a escasos 5 kilómetros de la entonces frontera con Polonia. Minsk era un importante nudo de comunicaciones así como un potente eje económico. Los planes en la zona arrancaron en 1932 y contaban con cubrir una longitud de 140 kilómetros de defensas que incluían 327 búnkeres o fortines, equipados con artillería, cañones antitanque y ametralladoras.

Trincheras en la Línea Stalin
Es posible recorrer el interior de las trincheras de la Línea Stalin.

La Línea Stalin perdió parte de su sentido cuando las fronteras europeas de la URSS se desplazaron hacia el oeste, a raíz del Pacto Ribbentrop-Molotov con el que se desarrollaría la Línea Molotov, otra línea fortificada que, de hecho, pasaba por Brest (la ciudad pasó de manos polacas a soviéticas). La nueva defensa dejaría a la Línea Stalin en el interior del país medio desmantelada.

Qué ver en la Línea Stalin: auténticas joyas de la guerra

Uno que es aficionado a la historia ha visitado numerosos museos de la guerra a lo largo de sus viajes. Aquí nos encontramos con verdaderas joyas militares, la mayoría de ellas son posteriores a la Segunda Guerra Mundial y de la época de la Guerra Fría. Todo ello con el particular toque bielorruso, donde el militarismo y la nostalgia soviética no se esconden, sino al contrario. Hasta tal punto que un busto de Stalin nos recibe a la entrada.

A diferencia de Lenin cuyo respeto continúa, el dictador soviético ha sido mucho más defenestrado de las plazas públicas. Hasta ese momento, solo había visto estatuas de Stalin una vez en mi vida, y no precisamente en un lugar de honor. En Tirana hay dos estatuas de Stalin tiradas detrás de un edificio, junto a otras dos de Lenin y de Hoxha, todas procedentes de la época comunista de Albania.

busto Stalin entrada del museo
Un busto de Stalin espera a la entrada del recinto.

La visita a la Línea Stalin comienza por las trincheras. Recorrer la trinchera por dentro nos acerca un poco a esas escenas de las películas. Junto a ellas, varios fortines y búnkeres (reconstruidos, eso sí) permiten conocer la estrechez y la operativa en este tipo de defensas.

Vehículos

A continuación encontramos una explanada con diferentes vehículos, como blindados, tanquetas, tanques o incluso lanzamisiles Katyusha y S-125 Neva tierra-aire que continúa en uso en numerosos países. Entre los tanques, encontramos un IS-3, un T-55 y un T-80, carro de combate de los años 80. También hay cañones, como el antitanque ZiS-2 de 54 mm empleado en la Segunda Guerra Mundial.

Uno de los vehículos más espectaculares es el 2S7 Pion, una pieza de artillería pesada montada sobre un chasis de un T-80. Impresiona el tamaño del bicho. El cañón tiene un diámetro de 203 mm y un alcance que va de los 37 kilómetros a la friolera de 55 kilómetros. El 2S7 requiere una tripulación de 14 personas. Entró en servicio a finales de los años 70 y continúa en vigor, llegando a participar en la guerra de Donbass (Ucrania) en 2014.

2s7 línea Stalin
El monstruoso cañón del 2S7, artillería pesada de verdad.

También es muy interesante ver de cerca algunos vehículos dedicados a infraestructuras y comunicaciones, tender puentes, trazar carreteras, crear zanjas o dragar minas. Esa parte de los ejércitos que no se conoce tanto pero fundamental en cualquier operación.

Cazas soviéticos

La Línea Stalin ofrece también una gran colección de cazas soviéticos, con auténticas leyendas de la aviación militar del siglo XX. Se disponen en una de las explanadas del museo y es una delicia poder acercarte a ellos sin restricciones. Algunos de los aviones expuestos son:

  • MiG-25: el caza más secreto de la aviación soviética y símbolo de la Guerra Fría en los años 70. Supuso un gran avance técnico ya que la URSS perseguía dar un salto en su fuerza aérea ante el poderío de los últimos aviones americanos. El MiG-25 logró batir varios records de velocidad y altitud de vuelo, siendo el primero en alcanzar los 35.000 metros. Sus grandes alas conforman una de sus principales características. Participó en algunos de los principales conflictos en Oriente Medio.
  • MiG-29: el Mikoyan MiG-29 es uno de los cazas de combate más famosos del mundo. Un caza multiusos y ligero, manejable y rápido a la vez, cuyo diseño comenzó en los años 70 y su uso continúa. Fue la respuesta soviética en plena Guerra Fría a los occidentales F-16 y F-18. El MiG-29 participó en la Guerra de Yugoslavia.
MiG 25 en la Línea Stalin
El legendario MiG-25 soviético.
  • Su-17: el Sukhoi Su-17 fue uno de los principales cazas soviéticos en los años 70 y 80, con su característico morro cónico. Llegó a equipar bombas de racimo y de napalm, además de misiles aire-aire y aire-tierra.
  • Su-25: otro de los cazas soviéticos más famosos de los años 80 y que continúa en uso por muchos países. Participó en la Guerra de Afganistán (1979-1989), en la Guerra Irán-Irak o en los conflictos del Cáucaso. Suponía una mejora del Su-17, por su blindaje y especialización en ataques a tierra en apoyo cercano a las fuerzas terrestres.
su-25 línea stalin Minsk
El caza Su-25.
  • Mil Mi-24 Hind: uno de los principales helicópteros de ataque soviéticos que cobró especial protagonismo en Afganistán, en la Guerra del Golfo (1991), en los conflictos con Chechenia o en los más recientes de Siria, Líbano o Donbass. Y es que está muy extendido entre los países de la órbita soviética así como en varias naciones africanas.

Actividades

A veces cuesta trabajo imaginarse lo que uno lee por ahí… hasta que lo ve en persona. En pleno recorrido por este museo al aire libre, un estruendo nos sorprende. ¡Boom! Nos da tiempo a girar la cabeza y presenciar la humareda que salía de aquel cañón, en la lejanía. Confirmamos lo leído con antelación al viaje: una de las actividades que se pueden hacer en la línea Stalin es disparar armas. Algo, por otro lado, nada extraño en algunos países del este de Europa, según me había explicado un amigo residente en Moscú. Nos aproximamos hasta el cañón, aprovechando que había gente y, quizás, caía otro zambombazo más de cerca.

Disparar armas

A uno le puede gustar la historia bélica, los museos de guerra y toda esa parafernalia, pero hasta que no ve un selecto grupo de armas de toda clase en sus narices, es que no lo ha visto todo. Ahí estaba el armamento, expuesto en una estructura más propia de chiringuito de playa, como si de un self-service servido por -quizás- un veterano del Ejército Rojo. Una mesa en la que se colocaban armas de diferentes tipos.

armas para disparar en la Línea Stalin
¡Elija su arma favorita y dispare al tanque nazi de enfrente!

Y como buen chiringuito, no podía faltar la tabla con los precios. Para todos los públicos y economías. Desde 5 hasta 30 rublos bielorrusos, es decir, disparar armas de guerra cuesta entre 1,90 euros y 11,20 euros. Unos rangos de precios de feria, desde dos cartones de la tómbola hasta un viaje en la montaña rusa.

Dudosos sobre si atrevernos o no (la experiencia iba entre la curiosidad y la tentación), la escena que allí presenciamos fue surrealista. Un niño de unos 8 o 9 años, acompañado por su ¿abuelo?, probaba varios de los platos del menú. El veterano soldado daba soporte al chaval, no fuera a ser que el retroceso al disparar le causase algún susto. Aquí son de otra pasta con el tema armamentístico, eso queda claro.

Por si el AK-47, conocido por todos como Kalashnikov, no era suficiente, el abuelo o quien fuese accedió a pagarle el premio estrella: disparar un tanque. Allá fue con el veterano militar. Se introdujeron en la cabina, cargaron el procedimiento de disparo (algún tipo de precarga que desconozco) y salieron a tiempo para presenciar el disparo desde fuera. Enfrente, como objetivo, un tanque nazi. ¡No podía ser menos!

El catálogo de disparos también incluye un cañón flak de 37 mm, un cañón anti-tanque de 45 mm y, lo más sobrado de todo, ¡desde un cañón montado en un tren!

tren línea Stalin
¡También es posible disparar el cañón montado en este tren!

Paseos en tanque

Mientras el niño hacía gala de su destreza con rifles y cañones… un tanque aparecía por otro lado del recinto con un puñado de personas encaramadas encima. ¡Un tanque! De nuevo, pese a haberlo leído, ver para creer.

Precios disparar armas en la línea Stalin
Los precios para disparar armas.

Y es que la amplitud de este museo al aire libre permite sacar a relucir la impresionante colección de vehículos que atesora la Línea Stalin. Sí, y te puedes subir a ellos, encaramado, no dentro de la cabina de mando. La variedad de vehículos tiene también su correspondencia en los precios: no cuesta lo mismo un paseo en un blindado BTR-40 que el mítico tanque T-34.

El precio del viaje es por vehículo y tiene un máximo de 10 personas. Es decir, un paseo en un T-55 son 800 rublos, unos 300 euros que, si se juntan 10 personas, pagarían 30 euros. Eso sí, el viaje es de 15 minutos de duración y lo harás con una bandera de tu país.

El viaje más barato era a bordo del blindado de tropa BTR-40, 150 rublos (unos 56 euros), mientras que el viaje más caro es a bordo del T-34, 2.000 rublos (750 euros).

Terminas la visita con una sensación de no saber exactamente si has estado en un museo de guerra o en un parque temático que mezcla el gusto por las armas y el orgullo soviético. Quizás no sea el museo bélico más espectacular de mi vida o el que más objetos atesora en sus vitrinas, pero desde luego que podría ser uno de los más especiales. Unos cuantos aviones de primer orden en la historia del siglo XX, más la frikada de las armas (o de ver a un niño dispararlas), ya compensan el viaje desde Minsk hasta aquí.

Recreaciones históricas

Si visitar la Línea Stalin entre disparos ya es toda una experiencia, el complejo organiza varios eventos a lo largo del año que pueden hacer todavía más especial el momento. Parte del recinto se dedica a recreaciones de batallas en las que se emplean tanques, decorados, uniformes y demás instrumental armamentístico. Por ejemplo, se recrean escenas de la Batalla de Berlín, la Operación Bagration de liberación de Bielorrusia o la Guerra Afgano-Soviética.

También hay eventos y otras competiciones, siempre bajo la temática militar. Encontrarás el calendario de eventos en la web oficial.

Cómo llegar a la Línea Stalin

Los tres que nos juntamos no tuvimos nada claro cómo llegar a la Línea Stalin. A la falta de información se unía la barrera lingüística y el desconocimiento de este lugar por mucha gente. Sabíamos que había que ir a la zona de las estaciones de tren y autobuses, desde donde algún transporte encontraríamos.

La Línea Stalin está a 20 kilómetros al noroeste de Minsk, cerca de la aldea Loshany. Para llegar cogimos una marshrutka que hace la ruta Minsk-Molodechno (Минск-Молодечно). Sale de la parte trasera de la estación de tren. No fue fácil encontrar la parada, pero sumando internet y alguna pregunta en la zona de la estación se puede llegar hasta ese punto. Lo mejor, además del precio, es que pasa por delante del complejo y para en la puerta. Para volver a Minsk, lo mismo a la inversa.

También hay algunos servicios de tránsfer privado y excursiones desde Minsk.

Entradas y horarios

  • Adultos: 15 BYN
  • Niños y estudiantes: 7 BYN
  • Horarios: variables según época, día y eventos especiales, pero el principal horario es de 10 a 18 horas.
  • Más información: web oficial de Stalin Line

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More