Mi primer viaje a Georgia: 10 días por el corazón del Cáucaso

La pandemia llevó al traste el que iba a ser mi viaje de 2020: Georgia y Armenia. Llevaba un tiempo detrás de estos destinos del Cáucaso, impulsado también por mi amigo Jesús que recientemente había viajado allí. Tenía que liquidar aquella deuda y en el verano de 2023 me decidí a ello. Por una cuestión de conexiones aéreas y precios tuve que descartar Armenia en el pack, así que opté por hacer un viaje de 10 días por Georgia, tiempo mínimo pero suficiente para conocer los lugares más importantes del país.

Este artículo servirá de introducción al viaje con las nociones básicas sobre Georgia.

Motivos para viajar a Georgia

Si has llegado hasta aquí es porque estás pensando lo que yo pensé en su día antes de viajar a Georgia y querrás armarte de unas cuantas buenas razones para viajar a este país del Cáucaso.

Los destinos y los estilos de los viajes son muy personales. Aquí te daré varios motivos para que pongas a Georgia entre tus próximos lugares que visitar.

  • Por su historia, tanto por la más reciente (como república soviética o por sus conflictos con Rusia), como por la más antigua, como primer lugar cristiano del mundo, plagado de invasiones y paso de grandes rutas comerciales entre Europa y Asia.
  • Senderismo y montañas. Hablamos de las montañas más altas de Europa, una sucesión de picos que superan los 5.000 metros de altitud, un lugar perfecto para hacer senderismo alejado del turismo.
  • Por ser la Europa del lejano este. En un contexto de globalización y homogeneización del mundo, me gusta visitar aquellos países que todavía no han cambiado, que mantienen su esencia, su propia realidad. Por eso en este blog descubrirás destinos como Albania, Kosovo o Bielorrusia.
  • Porque es un lugar alejado del turismo de masas. Si bien Georgia ya se conoce desde hace tiempo como destino turístico, todavía está lejos de alcanzar unas cifras razonables de visitantes.
  • Por su gente. Dejemos de una vez los tópicos. Mismo argumento que para visitar Albania.
  • Porque algunos preferimos una Georgia a mil Ibizas o Tailandias.
  • Por su gastronomía y su cultura vinícola, como cuna mundial del vino. Me he aficionado a los restaurantes georgianos incluso antes de haber visitado el país.
  • Y, cómo no, porque es barato.

¿Dónde está Georgia?

Georgia es uno de los tres países que componen la región del Cáucaso, junto a Armenia y Azerbaiyán. Esta zona que transita entre Europa y Asia está encajada entre los mares Negro y Caspio, limita al norte con Rusia y al sur con Turquía e Irán.

La región caucásica incluye a la propia cordillera del Cáucaso, donde se encuentran las montañas más altas de Europa, como el Elbrús (5642 m) o el Dykhtau, en Rusia, o los georgianos Shkara (5068 m) y Kazbeg (5047 m).

Pero, además, el Cáucaso ha sido y es una zona conflictiva. Paso natural la antigua Ruta de la Seda, los líos entre los países continúan hoy en día. Sin ir más lejos, dos territorios de Georgia (Abjasia y Osetia del Sur) están fuera del control del gobierno y cuentan con el apoyo económico de Rusia.

O, por ejemplo, si te planteas hacerte el trío de países -Georgia, Armenia y Azerbaiyán-, que sepas que la frontera entre Armenia y Azerbaiyán está cerrada por el conflicto que mantienen.

¿Cómo viajar a Georgia desde España?

Hasta hace bien poco (este artículo fue escrito originalmente en 2023), no había conexiones directas entre España y Georgia, por lo que la escala más natural en este viaje es Estambul, hub de la región euroasiática y muy cercano al Cáucaso.

En mi caso, he viajado con una de las nuevas rutas de la compañía húngara Wizzair que conecta Madrid y Barcelona con la ciudad de Kutaisi, en el centro del país. Se trata de un vuelo directo de unas 5:30 horas de duración. Viendo el calendario de precios, fuera del verano aparecen ofertas muy interesantes.

Volar al aeropuerto de Kutaisi

El aeropuerto de Kutaisi se encuentra a 25 kilómetros del centro de Kutaisi y a 280 kilómetros de distancia de Tiflis. Es una de las principales puertas de entrada a Georgia mediante vuelos de bajo coste y cuenta con conexiones en autobús y estación de tren.

Este renovado aeropuerto te ofrece todos los servicios que necesitas a tu llegada a Georgia, con tiendas abiertas 24 horas para comprar tarjetas SIM, cambiar dinero o reservar un viaje en autobús.

Te doy más detalles al respecto en el artículo sobre el aeropuerto de Kutaisi.

La ruta: viaje de 10 días por Georgia

Aunque Georgia tiene un tamaño pequeño (70.000 km²) inferior al de regiones como Andalucía o Castilla – La Mancha, tenía claro que 10 días de viaje solo me permitirían conocer lo indispensable en el país, como la capital y sus famosas montañas, con la idea de hacer algunos días de senderismo.

Es importante tener en cuenta los márgenes de tiempo que hay que dejar para los desplazamientos, con los horarios de transportes bien claros y dando un orden lógico a los lugares a visitar, aunque no podrás evitar algún viaje largo que te llevará todo el día.

Mis días y desplazamientos fueron así:

  • Aeropuerto de Kutaisi – Tbilisi: autobús nocturno. El vuelo llegó a la 1 de la madrugada. Llegada a Tbilisi a las 7 del día siguiente.
  • Días 1 a 3: Tbilisi
  • Día 4: Tbilisi – Misketa: marshrutka ida y vuelta en el mismo día.
  • Días 5 y 6: Tbilisi – Stepantsminda (Kazbegi): marshrutka, unas 3 horas. Vuelta al día siguiente por la tarde.
  • Día 7: Tbilisi – Mestia (Svaneti): opté por la opción de tren Tbilisi-Zugdidi (6 horas) + marshrutka Zugdidi-Mestia (3 horas). Es el viaje más largo, pero obligado para llegar hasta Svaneti.
  • Días 8, 9 y 10: trekking Mestia-Ushguli
  • Día 11: Ushguli – Mestia – Aeropuerto de Kutaisi. Auto stop de Ushguli a Mestia y marshrutka de Mestia a Kutaisi (centro). Taxi al aeropuerto.

Tiflis (Tbilisi)

Tiflis, o Tbilisi, es la capital de Georgia. Una atractiva ciudad en donde pasar dos o tres días para conocer sus principales zonas, su casco antiguo, sus monumentos y museo, o descubrir su legado soviético. La capital georgiana es una ciudad de interior con poco más de un millón de habitantes, situada en el centro-este del país, no muy lejos de las fronteras sur con Armenia y Azerbaiyán.

Tbilisi me pareció una ciudad muy interesante, representativa de su variada historia, con buen ambiente en sus calles y numerosos lugares para visitar.

En dos o tres días tendrás tiempo suficiente de recorrer el centro de Tbilisi y conocer sus principales lugares de interés:

  • Subir en teleférico para conocer la colina y la fortaleza de Narikala, desde donde hay unas bonitas vistas sobre la capital.
  • Recorrer la avenida Rustaveli, principal arteria de la ciudad, hasta llegar a la plaza de la Libertad.
  • Callejear por el casco antiguo, el Viejo Tiflis.
  • Visitar la catedral de la Santísima Trinidad (también conocida como Sameba).
  • Conocer la zona de los baños termales y bañarte en alguno. Yo lo descarté, me pareció una actividad secundaria habiendo conocido termas en Ourense o en Budapest.
  • Recorrer otros barrios, como Avlabari o Chugureti.
  • Visitar algún museo, como el Museo Nacional de Georgia, el Museo de Historia de Tbilisi o la imprenta subterránea de Stalin.
  • Acercarte hasta el memorial de la Crónica de Georgia, en las afueras de la ciudad.
Vista de Tbilisi con el teleférico de fondo
Vista de Tbilisi con el teleférico de fondo

El centro de la capital georgiana es muy agradable, está bien conservado, limpio y cuenta con mucha animación, como el de cualquier otra ciudad europea. Si te sobra tiempo, merece la pena salirte un poco del centro y visitar otros barrios, como pueden ser . O, también, descubrir algo del legado comunista que queda en la ciudad, un tanto oculto al respecto de otras ciudades.

Misketa

Desde Tiflis tenemos la posibilidad de visitar algunos lugares cercanos de mucho interés. Uno de ellos es Misketa (Mtskheta), antigua capital del reino de Georgia y centro de peregrinaje religioso. En Misketa se encuentran varios monumentos religiosos de gran importancia en Georgia, como la catedral de Svetitsjoveli o los monasterios de Jvari o Samtavro. Todos ellos forman parte del Patrimonio de la Humanidad.

El tamaño de la catedral de Svetitsjoveli impresiona sobre la pequeña Misketa. Es la segunda iglesia más grande de Georgia tras la catedral de la Santísima Trinidad de Tiflis. Su interior alberga las tumbas de varios reyes georgianos y habría sido el lugar donde terminó la Santa Túnica de Jesús.

catedral de Svetitsjoveli en Misketa
La catedral de Svetitsjoveli, en Misketa

Para ir a Misketa desde Tiflis, solo es necesario coger una de las numerosas marshrutkas que salen desde la estación de Didube. En apenas media hora habrás llegado. Los monasterios de Jvari y de Samtavro están en las afueras, por lo que deberás coger un taxi desde Misketa (puedes intentar compartirlo con más personas que tengan el mismo plan).

Kazbegi: primer contacto con las montañas

La primera zona de montaña que quería conocer en Georgia era Kazbegi, ya que la manera de llegar hasta allí es hacerlo desde Tbilisi. Situada en el norte del país pegada a Rusia, nos encontramos ante una excepcional región montañosa coronada por el pico Kazbek, de 5.047 metros de altitud, lo que lo convierten en la quinta montaña más alta de Europa.

El destino, la localidad de Stepantsminda, destino de las marshrutkas que salen de Tbilisi hacia Kazbegi y desde donde emprendería mi primera ruta de senderismo en Georgia.

El viaje hasta Kazbegi se hace a través de una de las dos carreteras que unen Georgia y Rusia. Una vía sobrecargada de camiones y vehículos que cruzan la frontera en ambos sentidos. Es la famosa carretera militar georgiana, la carretera que atraviesa el Cáucaso entre Tiflis y Vladikavkaz (Rusia), una espectacular ruta de montaña no exenta de tramos peligrosos, como el ascenso al puerto de montaña de Gudauri. Estrechos carriles con curvas en horquilla y secciones de firme que han cedido por el barranco, todo salpicado de un tráfico denso de coches y camiones conduciendo al estilo del este de Europa.

Pero Kazbegi merece la pena. Y mucho. Desde Stepantsminda es indispensable hacer la ruta que sube a la iglesia de la Trinidad de Gergeti, a los pies del gigante Kazbek. Junto a la pequeña ermita parte la ruta que nos acerca a este coloso, plan que quedará para un futuro viaje.

Iglesia de la Trinidad de Gergeti y monte Kazbek
Al fondo, la iglesia de la Trinidad de Gergeti con el monte Kazbek detrás

Aunque sea corta y parezca, la subida hasta la Trinidad es bastante intensa, con un desnivel de unos 500 metros en dos kilómetros. La iglesia corona este monte a 2.170 metros de altitud desde el que se divisa una maravillosa vista del Kazbeg, pero también de Stepantsminda y su valle.

Tengo claro que volveré a Kazbegi para acercarme hasta la frontera rusa donde está el monasterio de Dariali, y para continuar la ruta desde la Trinidad hasta el glaciar del Kazbek, a 3.000 metros de altitud.

Svaneti: un lugar de ensueño

El día y medio en Kazbegi no era más que un preámbulo de lo que me esperaba en la otra zona de montaña por antonomasia de Georgia: Svaneti. Para llegar, tuve que bajar de Stepantsminda a Tbilisi en marshrutka por la tarde, hacer noche en la capital, y a la mañana siguiente coger el tren en dirección a Zugdidi. Este tren se dirige a la costa y tiene pocas frecuencias, por lo que la afluencia es muy alta.

El Alto Svaneti aúna todo lo necesario para justificar un viaje tan largo y una visita de varios días. Un lugar remoto, en una de las zonas más inaccesibles de Georgia, cercano a la frontera con Rusia y rodeado de montañas de 4.000 y 5.000 metros de altitud, donde sus habitantes conservan lengua y tradiciones propias.

El objetivo: hacer la famosa ruta de senderismo de Mestia a Ushguli, uno de los lugares habitados más altos de Europa.

La puerta de entrada a Svaneti es la localidad de Mestia, desde donde parten excursiones, rutas y muchas otras actividades, y que ejerce de centro de operaciones para conocer el Alto Svaneti. Incluso tiene un pequeño aeródromo con conexiones a Tbilisi y otras ciudades del país.

glaciar Adishi en Svaneti
Vista del glaciar Adishi, en plena ruta de senderismo

El trekking Mestia-Ushguli es uno de los más conocidos y pretendidos por los aficionados al senderismo que viajan hasta Georgia. Tiene una dificultad media, podemos decir que puede hacerlo cualquier persona que practica el senderismo, pero no evita tener determinados tramos un poco exigentes por los desniveles que se afrontan.

Es una maravillosa manera de conocer las montañas de Svaneti, adentrarse en sus escondidos valles, ver glaciares en primera persona, descubrir sus aldeas y conocer la vida de sus habitantes en lo que parece todo un viaje en el tiempo, por la escasez de infraestructuras de un lugar que vive de la agricultura y la ganadería.

La remota Ushguli

El famoso trekking sale de Mestia y pasa por varias aldeas, como Chvabiani, Zhabeshi, Adishi, Khalde o Lalkhori, hasta llegar a Ushguli, la escondida población del Alto Svaneti. Ushguli estaba considerado el lugar poblado más elevado de Europa (2.200 metros de altitud), aunque he visto alguna información que reseñaba otras poblaciones en el Cáucaso, como la rusa Kurush (a 2530 metros) o la también georgiana Bochorna, a 2345 metros.

En cualquier caso, la belleza de Ushguli es inigualable. Situada en el fondo de un largo valle que permite su acceso por pistas de tierra, la llegada a Ushguli con el monte Shkhara (5203 metros) detrás es una auténtica foto de postal. Un final mágico a una pequeña aventura de tres días caminando por las montañas de Georgia.

torres svan en Ushguli
Las características torres svan de Svaneti, en Ushguli

Ushguli es la más grande de todas las aldeas y núcleos de población desde que sales de Mestia. Pero eso no impide que el estilo de vida sea el mismo que veníamos observando, con una dedicación plena al rural, a las actividades agropecuarias y con unos recursos muy limitados. El turismo, pese a estar presente, no altera la realidad de este remoto lugar, más allá de las casas de huéspedes y dos o tres pequeños establecimientos de comidas.

Una de las cosas que más me impactaron en todo el viaje, pero particularmente en Ushguli, es la luz que ilumina el verde de los montes y las cumbres de las montañas, haciendo el paisaje más especial si cabe.

Epílogo de mi primer viaje a Georgia

Tras la noche en Ushguli, solo quedaba bajar a Mestia en coche (gracias a una pareja de rusos que aceptó llevarme) para luego coger un transporte hasta Kutaisi, donde al día siguiente tomaría el vuelo de regreso a Madrid. La sensación de nostalgia y ganas de volver comenzó incluso antes de poner un pie en el avión, convencido de que no tardaré en hacerlo.

Atrás queda un país pequeño en lo físico, pero enorme en todo lo demás. Sin duda, será mi puerta para continuar explorando el Cáucaso e ir, poco a poco, adentrándonos en la desconocida Asia Central.

Queda claro que te recomiendo viajar a Georgia y hacerlo más pronto que tarde, en este momento en el que se van abriendo las puertas del turismo pero no de par en par.

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