Ruta en coche por la Isla de Skye

Uno de los lugares más espectaculares de Escocia

La roca del Old Man of Storr, uno de los iconos de la Isla de Skye.
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Es quizás el paisaje que más me fascina de Escocia, al que he ido como cuatro o cinco veces y no me cansaré de seguir haciéndolo. Visitar la isla de Skye tiene que estar en todo viaje por Escocia. Tu experiencia escocesa no estará completa si no conoces esta mágica isla, la mayor de las Islas Hébridas Interiores, uno de los archipiélagos del país.

¿Es Skye la isla de la que tomó referencias Hergé para el libro de Tintín y La Isla Negra? Al final de este artículo haremos una aproximación a este tema.

Viajar a Skye

Llegar a la Isla de Skye

Hay dos formas de llegar a Skye. Bien mediante el barco que une la isla con la ciudad de Mallaig, o bien a través del puente que la conecta con el resto de Escocia, a través de las Highlands. Esta es la forma más popular de llegar y que puedes aprovechar si estás de ruta en coche por las Highlands, como ya vimos en otro artículo. Si es así, lo harás tras visitar maravillas como el archiconocido castillo de Eilean Donan, muy cercano al puente de Skye.

También es posible llegar y recorrer Skye en transporte público. Además de los autobuses de línea que llegan hasta aquí, puedes llegar hasta Skye en tren desde Edimburgo. La estación de Kyle of Lochalsh, última parada de la West Highland Line, te espera casi al pie del puente. Desde allí, puedes cruzar caminando el puente de Skye para, una vez dentro de ésta, recorrer la isla en autobús.

Siempre que he ido a Skye lo he hecho en coche de alquiler por la libertad que te da, sobre todo si entre tus planes entra hacer alguna ruta de senderismo. Es la forma más recomendable.

Conducir en Skye

Así que ti si te decides por el coche vivirás una de esas curiosidades propias de Escocia y sus Highlands: los passing pass. Exceptuando las carreteras principales de Skye que cuentan con un ancho para dos vehículos, el resto de rutas interiores son pistas de asfalto en las que difícilmente caben dos coches en el mismo momento. Por ello existen los passing pass.

El passing pass no es más que una zona de parada cuyo ancho permite el paso de dos vehículos en sentidos opuestos. Una zona de paso donde el primero en llegar es el que debe parar y ceder la prioridad al otro vehículo que todavía se aproxima. No pararás de agradecer el paso al otro conductor o de ser tú el que devuelve el saludo.

conducir en la isla de Skye
Las Black Cuillins, al fondo.

Por lo demás, conducir por Skye es sencillo. Apenas hay tráfico ni carreteras peligrosas, más allá de alguna curva puntual en la zona alta de la isla. Conducir aquí es muy placentero y podrás parar en casi cualquier lugar para hacerte fotos. Solo un obstáculo te hará detener el coche de vez en cuando: los rebaños de ovejas. Incluso te pararás a hacerles fotos.

¿Cuál es la mejor época para ir a Skye?

Skye está en el norte de Escocia, lo que determina claramente el clima. En invierno, frío, lluvia y nieve incluso a cualquier altitud. En verano, un tiempo aceptable en el que ver algunos claros es un motivo de alegría. Estás en Escocia, no esperes un verano de sol y calor, pero sí una meteorología cómoda para viajar, con poca lluvia y temperaturas intermedias.

Ese tiempo aceptable hace que la Isla de Skye se llene de turistas en verano (aun así, no te esperes un Benidorm en Escocia). En Escocia es muy habitual los viajes con caravanas y Skye se presta a ello. Además, al ser un lugar que ofrece senderismo, barco y otras actividades, hace que el verano sea la época ideal para visitarla.

Ovejas en la isla de Skye
¡Te encontrarás ovejas constantemente!

En Skye apenas hay hoteles. El principal alojamiento son los B&B (Bed and Breakfast), hostels y algún pequeño hotel familiar, por lo que es muy fácil encontrarse con muchos No vacancies en la puerta. Es una isla poco poblada, así que si vas en verano planifica con antelación.

¿Qué ver en la Isla de Skye?

Mapa de ruta

La mejor manera de recorrer la Isla de Skye en coche es de manera circular. Las carreteras principales casi nos obligan a ello, con la salvedad de alguna carretera interior que tomaremos para visitar algún lugar de interés.

Como ves, optamos por un recorrido circular empezando por el lado sureste de la isla, con varias paradas en el noreste, para luego continuar circunvalando hacia el oeste (la zona más alejada) y terminando de nuevo por el sur.

Del puente de Skye a Sconser

Cruzamos el famoso puente de Skye. Una estructura curva que une la isla con el resto de Escocia desde el año 1995. Nuestros primeros kilómetros por la Isla de Skye nos conducen por un territorio llano a través de varias pequeñas localidades, como Kyleakin o Broadford. Son buenos lugares para avituallarse, hacer compra y cargar el depósito de combustible para recorrer la isla con tranquilidad.

Es a partir de Broadford cuando el viaje empieza a cobrar color. La carretera A87 serpentea muy pegada a un mar que deja de parecer mar para aparentar otra cosa. El vecino islote de Scalpay aparece a escasos metros y visto desde la carretera da la sensación de que solo un río o canal nos separa. Los lochs escoceses son así, pueden ser lagos interiores como pequeñas rías que se forman en una costa que parece haber sido dibujada por un niño.

Paisaje de la Isla de Skye.
Paisaje de la Isla de Skye.

Un poco más adelante hacemos parada en un pequeño aparcamiento para presenciar la cascada de Blackhill (Blackhill Waterfall), en el lado izquierdo de la carretera. Es un hermoso torrente de agua que cambia de aspecto según la estación del año, con más o menos caudal y unas montañas de fondo que nos regalan un incomparable marco para la foto.

Desde allí, en escasos seis kilómetros llegamos a Sconser, el puertito donde tomaremos un barco hacia la vecina isla de Raasay.

La Isla de Raasay

Raasay parece un trozo de Skye que las aguas de los lochs han separado para siempre. Se prolonga de sur a norte, como un dedo de tierra que parece buscar la salida hacia el mar. El espacio entre las dos islas se denomina el seno de Raasay, o Sound of Raasay.

Aunque pueda parecer pequeña (6 hectáreas) y prácticamente desierta (150 personas), Raasay esconde un pasado que nos lleva hasta el clan de los MacLeods, que dominó la isla entre los siglos XV y XIX. Aquí nació uno de los poetas más importantes de la literatura escocesa, Sorley MacLean.

En uno de mis viajes a Skye con un grupo de amigos, caímos aquí de casualidad, porque el único albergue con camas libres en una de las noches estaba aquí, en Raasay. Entre las pocas construcciones que tiene la isla hay un maldito bendito hostel (desconozco si sigue en funcionamiento). Lo curioso es que en nuestro caminar desde el puerto hasta allí, apareció un camionero que se ofreció a llevarnos… Un camión en una isla casi desierta. Milagros difíciles de comprender.

barco isla raasay escocia
Vista de Skye desde el barco que conduce a la vecina isla de Raasay.

Desde Sconser puedes coger el barco que te dejará en apenas media hora en Raasay. El viaje en barco te da esa visión diferente de lo que no puedes apreciar desde tierra firme. Tras desembarcar en Raasay, tendrás muy cerca algunos lugares de interés como la destilería Isle of Raasay, que produce whiskies y ginebras con el agua procedente de manantiales situados en la cima de la isla, Dun Caan (443 metros de altitud). Podrás subir hasta esta montaña, caminando, y es que Raasay es un pequeño paraíso para los senderistas.

Portree

Sea Skye un destino tintinófilo o no, Portree merece una parada. Primero porque es una de las pocas localidades que verás en toda la isla, de hecho es el pueblo más grande de Skye, con apenas 2.300 habitantes. Está enclavado en el interior de una pequeña bahía, el Loch Portree, que resguarda su puerto. El entorno de la rada es de las partes más fotogénicas de la localidad, con bonitas casas de colores que miran a las pequeñas embarcaciones allí fondeadas.

Portree, isla de Skye
El abrigado pueblo de Portree, capital de Skye.

En verano, y al igual que el resto de la isla, Portree incrementa su vida gracias a la afluencia de turistas. Encontrarás numerosos cafés, tiendas y B&B donde poder alojarte. Eso sí, si quieres dormir aquí en verano, reserva con mucha antelación ya que los alojamientos se completan con facilidad.

Por la península Trotternish: la Skye más espectacular

Desde el mismo puerto de Portree, continúa la ruta por la carretera A855 que te conducirá a una de las costas más bonitas de Skye, la de la llamada península Trotternish. Al fondo del paisaje, empezarás a ver una roca vertical que destaca sobre la montaña que te acompaña por el lado izquierdo. Como si de un gran menhir se tratase, el Old Man of Storr se eleva ante una colina rocosa (The Storr). Es uno de los iconos naturales de Escocia.

Volvemos a la Skye más épica, sin casas, sin árboles, prácticamente inhóspita. Solo permanecen las formaciones montañosas y el agua, eterna en Escocia. Subir caminando al Old Man of Storr nos dará una de las vistas más bonitas y fotografiadas de Skye. Enfrente se vislumbra el fin del Seno de Raasay con la última de sus islas, la pequeña Rona.

Old Man of Storr, en Skye (Escocia)
La roca del Old Man of Storr, uno de los iconos de la Isla de Skye.

La ruta de trekking al Old Man of Storr es una de las más populares de Skye. No es larga ni exigente. Apenas dos kilómetros de subida para visitar a este viejo hombre, todo un icono de la isla. Ya te la contamos en otro artículo de rutas de senderismo en Skye.

La carretera continúa hacia el norte, siguiendo el litoral de la península de Trotternish. Siguiente parada: Mealt Falls. Hay que estar pendiente, un pequeño loch a la izquierda advierte del desvío. Una cascada que termina en el mar está esperando. 55 metros de caída de agua. Al fondo del escenario, la Kilt Rock, un acántilado basáltico con las características formas de este tipo de roca.

La cascada de Mealt Falls
La cascada de Mealt Falls.

Así llegamos al pequeño núcleo de Staffin, que en gaélico significa el lado este, haciendo referencia a esta parte de la isla. Frente a nosotros, la hermosa bahía de Staffin que mira a un mar donde Raasay y Rona se han quedado atrás y dan paso a la costa de la isla de Escocia que asoma enfrente por primera vez. Desde Staffin, abandonamos la A855 para emprender una pequeña carretera hacia el interior y que asciende al corazón del Quiraing.

La estrecha y empinada carretera nos anticipa lo que está a punto de llegar. El corazón de Trotternish, a unos 500 metros de altitud, se abre una impresionante visión de esta maravillosa isla. Un paisaje dramático, donde al carácter inhóspito que ya veníamos presenciando se unen colores verdes y formas increíbles. Es el Quiraing, un territorio moldeado por los corrimientos de tierras que continúan, año tras año, demostrando que el subsuelo también tiene vida.

La fotografía es prodigiosa. El azul de los lochs del fondo se combina con la mezcla verde y ocre del paisaje, bajo un cielo que puede pasar del gris al azul en cuestión de minutos. Aparcamos aquí para hacer otra ruta de senderismo.

Quiraing, isla de Skye
Los paisajes de la zona de Quiraing no te dejarán indiferente.

Dunvegan

Tras enamorarnos de Quiraing, emprendermos el descenso hacia Uig, el pequeño puerto septentrional que une Skye con la vecina isla de Lewis y Harris, la más grande de las Hébridas Exteriores y la tercera de las islas británicas, tras Gran Bretaña e Irlanda. Desde Uig, continuamos recorriendo todo el perímetro norte de Skye a través de las carreteras A87 y A850, en dirección a Dunvegan, donde se esconde el castillo habitado más antiguo de Escocia y cuna del clan MacLeod desde hace más de 700 años.

El castillo de Dunvegan es hoy uno de los principales lugares turísticos de Skye y es visitable tanto en su interior como en los jardines que lo rodean. Pero además, desde Dunvegan puedes hacer un viaje en barca por el Loch Dunvegan para ver de cerca la colonia de focas que lo habitan.

El faro de Neist Point

Desde Dunvegan tendrás muy cerca uno de los lugares más bonitos de la Isla de Skye: el faro de Neist Point (Neist Point Lighthouse). Es de esos sitios mágicos que se te quedan grabados en tu primera visita y al que siempre regresas. Estamos en el noroeste de la isla, mirando al Atlántico, en una de las zonas más remotas de Skye.

Llevarás el coche hasta el final de una carretera que te acerca a una zona de acantilados. Una gran roca piramidal se eleva ante ti, casi como si emergiese de las aguas. Ni rastro del faro. Hay que avanzar y toca caminar.

La ruta hasta el faro de Neist Point es corta, de unos dos kilómetros, pero tiene una fuerte pendiente de bajada (que luego hay que desandar) por lo que no es un camino accesible para cualquier persona. Eso sí, el esfuerzo merece mucho la pena. Una vez abajo, el faro empieza a asomar al fondo, casi enclavado en el mar. A ambos lados, la costa se transforma en unos preciosos acantilados. Pero no te quedes allí, camina hasta el mismo faro y déjate abrumar por la magia de Escocia con el Atlántico a tus pies.

Por cierto, Neist Point fue escenario de la película Rompiendo las Olas, de Lars Von Trier.

Neist Point Skye
Camino que conduce al faro de Neist Point.
Faro de Neist Point, en Skye
Al fin, el faro de Neist Point.
acantilados en Skye
Los acantilados de la zona de Neist Point.

Destilería Talisker

Toca regresar y lo haremos continuando esta vuelta a Skye. Siguiendo la carretera A863 recorreremos el lado oeste de la isla en dirección Sligachan. Varios lochs abiertos al mar dibujan la costa casi al pie de la carretera. Tras el largo Loch Harport, un desvío a la derecha nos conduce a la destilería Talisker, otra parada fundamental en Skye.

Fundada en 1830, Talisker es la única destilería que existe en Skye. De ella salen diferentes tipos de whisky single malt, de 10, 18, 25, 30 y 35 años, logrando diferentes premios internacionales y convirtiendo la marca en una de las más prestigiosas del wkisky escocés.

La visita a la destilería es muy recomendable, sobre todo para aquellos que tienen interés en el mundo del whisky. Además, incluye una cata de las diferentes modalidades. Como curiosidad, Talisker era el whisky favorito del escritor escocés Robert Louis Stevenson.

Desde Talisker, volvemos a la carretera principal en dirección a Sligachan y de ahí enfilar de nuevo hacia la salida de la isla para rematar esta maravillosa ruta por Skye.

Escocia y Tintín: La Isla Negra

No cabe duda que el libro La Isla Negra de Tintín está basado en una isla escocesa. No sólo por el atuendo que viste el joven reportero, con kilt, jersey de lana y gorro con pompón, sino por la estética de la propia isla que visita.

la isla negra escociaY aunque la Isla Negra tintinesca es mucho más pequeña que Skye, podríamos tomar varias referencias para establecer una línea entre el islote imaginado por Hergé, el cuento y la propia Skye.

Tintín llega a la Isla Negra en una pequeña lancha. En lo alto del peñasco se encuentra el castillo de Ben More, donde se esconde un temido «monstruo». No cabe duda que por monstruo ya tenemos al del lago Ness y que por Ben More encontramos varias cimas a lo largo de la geografía escocesa. En principio no hay referencias de un castillo con ese nombre, pero sí hay teorías que le encuentran inspiración en el castillo de Lochranza, en la isla de Arrán cercana a Glasgow.

La isla negra tintinesca hace honor a su nombre, negra, y en Skye encontramos las famosas Black Cuillins, un conjunto de cimas caracterizadas por su oscuro color.

Estas no son más que interpretaciones mías, pero donde sí parece haber un paralelismo es entre la capital de Skye, Portree, y el pueblo que visita Tintín en el libro, Kitloch. Según el libro Tintin, grand voyageur du siècle, editado por Moulinsart, Hergé se basaría en Portree para representar su pueblo escocés imaginario. Y aunque las casas de colores marineras no son exclusividad de Portree, podemos otorgarle cierta veracidad.

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